Orientación marca registrada
*Por Guido Encina, periodista
Este 10 de diciembre tuvo particularidades significantes. El contexto político y la institucionalidad estuvieron muy presentes en lo que fue la última sesión extraordinaria de la Cámara de Representantes del 2022. Se cumplieron 15 años desde que Carlos Rovira asumió como diputado provincial y volvió a ser electo como presidente del cuerpo legislativo como desde aquella primera vez. Este sábado fue también el último de 10 de diciembre para el 50% de los representantes misioneros ocupando sus bancas.
Son otros aires lo que mueve a la política misionera, mientras a más de mil kilómetros el torbellino de vanidades deja en evidencia las mezquindades propias de sectores que compulsan el poder de espalda a un pueblo que necesita respuestas en estos tiempos complejos. “No es frecuente este ámbito, este medioambiente, este entorno de tranquilidad paz, de concordia, donde cada uno y todos los actores de la vida pública pueden expresar con total hidalguía sus contenidos de ideas o al menos sus proposiciones, sin distingos, todos por igual, todos escuchados”, expresó Rovira y marcó la diferencia con la bochornosa sesión en el Congreso de la Nación donde no se pudo elegir las autoridades.
Es que en Juntos por el Cambio se encargaron de embarrar la institucionalidad requerida para momentos complejos de la política nacional. Insultos, gritos y cruces terminaron sin quorum para continuar con la tarea de nuestros representantes en la cámara baja (en ese momento, convertido en un Circo Romano). Quizás sea por este motivo que no sorprende el ausentismo por segunda vez en nuestra legislatura del diputado nacional misionero Martín Arjol, posicionado como uno de los referentes de la política local con fuertes vínculos con el gobernador correntino Gustavo Valdés y que opta por dar discusiones que no son de la injerencia de nuestra provincia.
“Celebro que en este marco ganado por todos, cuidado por todos, en este ambiente de caballerosidad, en este ambiente de jerarquía política, podamos seguir soñando con nuestra Misiones. Podamos seguir proponiendo la enorme tarea que falta por hacer, y hacerla en paz. Hacerla con humildad. Hacerla siempre con espíritu de servicio”, remarcó Rovira casi en el cierre de su discurso en el que ponderó las políticas activas de provincia: “La mayor inversión privada y pública del norte argentino se radica en esta provincia, que ha sabido con inteligencia ubicarse en el lado de la complementación de casi el único factor positivo, que si se quiere, tiene este régimen de alta inflación que castiga a todo el mundo, pero que ha liberado un tipo de cambio que hace a Misiones como un inductor de las economías vecinas, tanto Paraguay como Brasil”.
Las referencias sobre la consolidación de un proyecto provincial con incansables pedidos y gestiones para dotar de federalismo a los ejecutivos nacionales no hacen eco, aunque las respuestas no lleguen en varios de los pedidos centrales del gobierno local sin distinción de quien ocupe la Casa Rosada. Que el gasoducto llegue a la provincia y un régimen impositivo diferencial son parte de las compulsas más visibles que vienen dando quienes nos gobiernan como compensación de una coparticipación injusta.
“El gobernador y su ministro están articulando con el Ministerio de Economía de la Nación los términos prácticos para que esto vaya también en el sentido correcto de mayor empleo, mayor crecimiento, expansión de nuestros espacios productivos”, manifestó el presidente de la Cámara de Representantes haciendo alusión a la incorporación de la zona aduanera especial que fue integrada al presupuesto 2023. De esta manera se ratificó la idea de apostar a una construcción dentro de los límites territoriales y exigir ese federalismo con colaboración permanente, no esperando respuestas.
Desde la centralidad de la política local, Carlos Rovira dejó en evidencia que hay una orientación marcada por un reclamo de mejora en la coparticipación de manera inteligente generando condiciones propicias para una compensación paralela. Además, incorporó el término “política inmersiva” como una manera disruptiva para encarar nuevos desafíos y compromisos con la juventud, utilizando la tecnología como canal de acceso para un sector más reticente con las viejas prácticas. El camino está marcado para el oficialismo que tendrá la tarea de interpretar y ejecutar políticas públicas en un año de suma complejidad económica y con una agenda marcada por las elecciones.
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RobertSoose says:
LG