Entrevista Silvana Pérez

El Digesto Jurídico ya alcanza a 46 municipios: “Ordenar es la mejor forma de gobernar”

9 min de lectura
Lectura por voz
Imagen ilustrativa. / Foto: MisionesOpina

Hay carreras que se construyen con discursos. Otras, en silencio, expediente por expediente. La doctora Silvana Beatriz Pérez pertenece al segundo grupo. Hace 29 años entró a la Cámara de Representantes de Misiones siendo estudiante de Abogacía. Recorrió los distintos espacios del Poder Legislativo provincial hasta llegar a la Secretaría Legislativa a cargo del Digesto Jurídico, una estructura técnica que hoy es referencia entre las legislaturas provinciales argentinas.

Hablar con ella es entrar en un mundo donde términos como “consolidación”, “depuración” o “estudio normativo” suenan tan cotidianos como los de cualquier oficio. Pero también es una mujer misionera, hija de una provincia que reivindica con orgullo, con la calma de quien aprendió a construir desde el detalle.

La cita es en su despacho de la Legislatura, en Posadas. Pasan diputados, asesores, una concejala del interior con expedientes bajo el brazo. Ella saluda a todos por su nombre.

Doctora, el Digesto Jurídico de Misiones es señalado como un caso particular dentro del país. ¿Qué es exactamente?

— El Digesto Jurídico no es una base de datos. Es la organización completa del derecho vigente, depurado y jerarquizado, que permite que el Estado provincial y cada municipio u organismo cuente con un mapa normativo cierto, accesible y transparente. La particularidad de Misiones es que, con una decisión política que viene del ingeniero Carlos Rovira desde 2009, lo extendimos a los municipios. Por eso decimos que somos la única provincia de la Argentina que está llevando los digestos a todos sus municipios. Eso no se da en ninguna otra provincia.

¿En qué etapa del trabajo están hoy?

— Avanzando municipio por municipio. Tenemos varios con digestos finalizados, en los que ya estamos haciendo segundas, terceras y cuartas consolidaciones. Y tenemos a la mayoría del resto en distintas etapas: algunos recopilando, otros en tipeo y escaneo, otros en el estudio propiamente dicho. Trabajamos también con los organismos provinciales. Cada ordenanza y cada ley se revisa desde tres planos: documental, normativo y epistemológico. Eso hace a la seguridad jurídica. Es un trabajo lento, minucioso, pero es el único modo serio de hacerlo.

Mencionó que llegan a las personas con códigos QR y también con audio. ¿Cómo funciona esa parte?

— En cada municipio que certificamos dejamos a disposición de la comunidad la consulta vía código QR; ya no entregamos biblioratos, apostamos al medio ambiente y al ahorro. Y todas las leyes de la provincia están disponibles en formato audio para personas ciegas, gracias a un convenio con la Biblioteca de Las Misiones. Esa línea es del presidente de la Legislatura: que el Digesto sea cada vez más integral, que llegue a todos. Porque si la ley se presume conocida por todos pero no se difunde ni se conoce, en la práctica no sirve. Esa es nuestra misión: que sirva.

Usted fue invitada a disertar en el XXVIII Congreso Internacional del CLAD, en Cuba, en representación de la Cámara de Representantes. ¿Cómo fue esa experiencia?

— Fue una oportunidad importante para mostrar a colegas de toda Latinoamérica lo que se está haciendo desde Misiones. Participé en el panel “Parlamento del siglo XXI: los desafíos enfrentados y los pendientes”, hablando sobre nuevas tecnologías aplicadas a la labor de ordenar y depurar la normativa. La pregunta más recurrente fue cómo logramos que una provincia entera se sume a esto. La respuesta es siempre la misma: liderazgo claro, equipo, capacitación permanente y mucha presencia territorial. No hay magia. Hay trabajo. Y hay una decisión política sostenida en el tiempo.

La Legislatura firmó en estos años convenios con universidades. ¿Qué buscan con eso?

— Llevar el Digesto y la capacitación a toda la provincia, superando barreras económicas y geográficas. Tenemos convenios con la Universidad Nacional de Misiones, con la Universidad Siglo 21, y trabajamos con la Biblioteca de Las Misiones. La idea nació dialogando, a partir de una necesidad concreta. Y se concretó en un beneficio real: descuentos en la cuota universitaria para trabajadores legislativos y sus familias, accesible para todos, sin jerarquías. No hablamos de promesas futuras, sino de algo que ya está funcionando.

Usted ingresó a la Cámara siendo estudiante. ¿Qué le diría hoy a aquella joven abogada?

— Le diría que confíe en el proceso. Yo entré a la Cámara estudiando de noche y trabajando de día. La capacitación es algo que el ingeniero Rovira nos impulsa siempre: no quedarse quietos, estudiar, avanzar y aprender. Y a las jóvenes que se acercan a la Legislatura les digo siempre lo mismo: el estudio es una herramienta que nos permite crecer y no tener un techo. No es fácil para una mujer estudiar y trabajar al mismo tiempo, pero es posible. No importa si la carrera es corta o larga. Empecemos con algo. Es un escalón más, para nosotras, para nuestros hijos y para una sociedad mejor.

Misiones es una provincia con características particulares: frontera, distancia de los grandes centros, identidad propia. ¿Cómo lo ve desde su lugar de trabajo?

— Lo veo todos los días. Una provincia con casi mil kilómetros de frontera, con una matriz productiva propia, con realidades muy distintas según la zona. No es lo mismo un municipio del sur que uno del norte. No es lo mismo una localidad sobre la ruta nacional que una localidad del interior profundo. Y, sin embargo, todos esos municipios necesitan lo mismo: un Estado que funcione y que les dé herramientas. Por eso este trabajo no se hace desde una oficina. Se hace viajando, revisando miles de documentos, entendiendo cómo piensa cada municipio y cómo funciona su estructura normativa. Es un proceso vivo y en permanente revisión.

Hablamos mucho de Digesto, pero detrás hay una idea más amplia: la modernización del Estado. ¿Cómo piensa ese concepto?

— Un Estado moderno se construye ordenando, transparentando y poniendo a disposición de la ciudadanía herramientas que funcionan. La modernización no es comprar tecnología por comprarla; es darle al ciudadano respuestas concretas, en menos tiempo, sin laberintos. Cuando un vecino puede consultar las ordenanzas de su municipio desde el celular, eso es modernización. Cuando una persona ciega puede acceder a las leyes en formato audio, eso es modernización. Cuando un concejo deliberante del interior tiene la misma calidad de información que la Cámara provincial, eso es modernización. El resto son palabras.

¿Qué lectura hace del momento institucional que vive Misiones?

— Lo vivo con responsabilidad y con conviccion en este proyecto provincial. Misiones tiene algo que muchas otras provincias argentinas perdieron: continuidad institucional. Más de dos décadas sosteniendo un modelo, modernizando el Estado, defendiendo el trabajo, la producción y nuestra identidad. Eso es un activo enorme. Sobre todo en momentos donde a nivel nacional vemos tanto desorden y tanto castigo a las economías regionales. Misiones tiene 900 kilómetros de frontera, costos logísticos altos, una matriz productiva que necesita defensa, y aun así sostiene su rumbo. Eso requiere mirada estratégica y mucha defensa de lo nuestro.

El espacio político provincial abrió una nueva etapa bajo la denominación Encuentro Misionero. ¿Cómo lo lee?

— Como una decisión política clara, en línea con lo que esta provincia viene haciendo desde hace más de veinte años: adaptarse a los tiempos sin perder identidad. La cultura institucional de la Renovación, hoy Encuentro Misionero, es la que me permitió crecer profesionalmente: nos impulsa siempre a estudiar, a no quedarnos quietos, a sumar. Es un proyecto que pone en el centro la defensa de Misiones, el trabajo, la producción. Y, sobre todo, la idea de que el Estado tiene que estar al lado de la gente, no abandonarla.

Mirando hacia adelante, ¿qué vienen los próximos meses para el Digesto?

— Mucho trabajo. Estamos avanzando con municipios grandes, con sus miles de ordenanzas, y son desafíos enormes. Estamos sumando municipios nuevos al sistema. Estamos profundizando los convenios universitarios para llevar capacitación al interior. Y estamos abriendo el Digesto a las escuelas secundarias, a los terciarios y a las universidades, porque queremos que la próxima generación de misioneros entienda cómo se organiza el derecho vigente y cómo se construyen políticas públicas. No es un programa accesorio: es parte de una agenda estratégica hacia el futuro.

Para cerrar. Después de 29 años de trabajo institucional, ¿qué la moviliza hoy?

— Lo mismo que el primer día: que las cosas funcionen. Yo trabajo donde el espacio me necesite, donde la conducción del proyecto considere que puedo aportar. Mi tarea hoy es esta y la hago con todo lo que tengo. Pero entiendo también que cuando uno comprende la dimensión institucional de un trabajo, entiende también que ordenar es proyectar. Y proyectar es abrir caminos. Misiones está abriendo caminos hace más de veinte años. Ser parte de eso es un privilegio enorme. Y una responsabilidad más grande todavía.

Silvana Pérez encarna un perfil cada vez más infrecuente en la política argentina contemporánea: el del cuadro que crece desde adentro de las instituciones, con disciplina y sin atajos. En tiempos donde la política se mide en redes sociales y declaraciones rimbombantes, su forma de trabajar es exactamente la opuesta. Como ella misma lo define, su método de gobernar es el más concreto de todos: ordenar.

La doctora se levanta para despedir a la cronista. Antes de salir, una funcionaria del interior la espera con una carpeta. Hay otra reunión. Ya hay otra ordenanza para revisar.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *