La economía de Milei

Vuelve el trueque en Misiones: un síntoma que revive recuerdos de la peor crisis

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Imagen ilustrativa. / Foto: MisionesOpina

La escena parece sacada de otro tiempo, pero ocurre hoy. Ropa usada que se cambia por alimentos, productos básicos que circulan sin dinero de por medio y vecinos que buscan resolver lo urgente con lo que tienen a mano. En la chacra 149 de Villa Cabello, en Posadas, volvió el trueque. Y con él, un símbolo que Argentina conoce demasiado bien: el de la crisis.

La iniciativa fue impulsada por Vivian Camacho y su esposo, quienes organizaron un “Gran Trueque Vecinal” con un objetivo claro: “apaciguar la situación económica”. La frase, sencilla y directa, resume el trasfondo de un fenómeno que excede lo barrial y se conecta con una realidad más profunda.

“Hay familias que no tienen ni para comer. Esto es una ayuda mutua entre todos”, explicó Camacho. En ese contexto, una chomba usada puede cambiarse por dos purés de tomate o venderse a bajo costo. La lógica ya no es comercial: es de supervivencia.

Un regreso con memoria

El trueque no es una novedad en Argentina. Su auge se dio durante la crisis del 2001, cuando el colapso económico, la falta de liquidez y el desempleo masivo empujaron a millones de personas a organizar redes de intercambio para subsistir.

Aquellas ferias, los “clubes de trueque” y las monedas sociales quedaron grabadas en la memoria colectiva como una postal de emergencia. Por eso, su reaparición no es un dato aislado: es una señal.

Cada vez que el trueque vuelve, lo hace como consecuencia de una economía que no alcanza, de salarios que pierden poder adquisitivo y de un mercado laboral que no logra contener a quienes quedan afuera.

Economía que no alcanza

La experiencia en Villa Cabello refleja ese escenario. El evento, realizado sobre la calle Fermín Fierro, reunió a vecinos que intercambiaron ropa, alimentos, artículos de limpieza y artesanías. La convocatoria fue abierta, y la respuesta dejó en evidencia una necesidad creciente.

Detrás de cada intercambio hay una historia similar: trabajos precarios, ingresos insuficientes o directamente ausencia de empleo. El dinero, simplemente, no alcanza o no está.

La feria funcionó durante la tarde, hasta que un chaparrón obligó a suspender la jornada. Pero el dato relevante no es climático: es social. La intención de repetir la experiencia y la buena recepción que tuvo entre los vecinos muestran que el fenómeno llegó para quedarse, al menos mientras persistan las condiciones actuales.

Mucho más que una feria

El trueque puede presentarse como una expresión de solidaridad comunitaria, y en parte lo es. Pero también es, inevitablemente, un indicador de retroceso económico.

Cuando una sociedad necesita volver a intercambiar bienes sin dinero, lo que está en juego no es solo el consumo, sino la capacidad misma de generar ingresos. Es el síntoma visible de una economía estancada, donde el trabajo formal escasea y las políticas no logran revertir la caída del poder adquisitivo.

En ese sentido, la escena de Villa Cabello no es un hecho aislado, sino un reflejo de un contexto más amplio: el de familias que no llegan a fin de mes y buscan alternativas fuera del sistema tradicional.

Un mensaje que interpela

La vuelta del trueque interpela. No solo a quienes participan, sino también a quienes toman decisiones. Porque detrás de cada feria de intercambio hay algo que no está funcionando.

No se trata de romantizar la solidaridad ni de celebrar la creatividad para salir adelante. Se trata de reconocer que, cuando el trueque reaparece, es porque la economía dejó de dar respuestas.

Y en Argentina, esa señal ya es conocida. Demasiado conocida.

  1. Mario Galeano says:

    Miren….esto va a estar peor…no va a estar mejor.. Porque el Plan Económico no va a cambiar,y nuestros gobernantes provinciales son unos inútiles..

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