La expresión "viejos meados" se convirtió en uno de los ejes de la discusión política de los últimos días en Misiones. La frase, instalada públicamente por el joven dirigente renovador Nicolás Llera y luego matizada por distintas voces del oficialismo, abrió un debate sobre el lugar que ocupan las nuevas generaciones y los dirigentes históricos dentro de la política provincial.
Tras las repercusiones y las respuestas de varios intendentes, así como las declaraciones del vicegobernador Lucas Romero Spinelli, quien buscó bajar el tono de la controversia al señalar que en la política "todas las generaciones tienen algo para aportar", el tema llegó este jueves al recinto legislativo.
Fue el diputado provincial Cristian Castro quien decidió referirse directamente al asunto durante su intervención en la sesión. Lejos de cuestionar a los dirigentes de trayectoria, reivindicó su experiencia y puso como ejemplo a dos referentes sociales y políticos de la provincia.
"Me quiero detener para hablar de una frase que circuló esta semana en el ámbito político, que la verdad fue un impacto enorme, y que hablaba de los viejos meados. Una frase que creo impertinente por quién la produjo o reprodujo", sostuvo.
En primer lugar, Castro mencionó al histórico dirigente docente y de los movimientos agrarios Rubén Darío Ortiz, con quien admitió haber tenido diferencias, aunque destacó su trayectoria en la defensa de los trabajadores de la educación y de los pequeños productores.
Sin embargo, el centro de su discurso estuvo dedicado a su compañero de bancada, Héctor "Cacho" Bárbaro, a quien señaló directamente como uno de esos "viejos meados" que, según su mirada, representan una escuela política basada en la experiencia y el compromiso social.
"Acá al lado tengo otro viejo meado, a Cacho", expresó ante el recinto.
El legislador destacó el perfil humano del dirigente agrario y relató una anécdota reciente ocurrida en una comunidad mbya, donde Bárbaro le regaló su saco a una mujer mayor que le había manifestado que le gustaba la prenda.
"Eso no lo hizo para mostrar, porque sé que lo hace siempre. Rescato su coraje y también su experiencia. Más de una vez me dijo que no fuera por determinado camino, pero igual fui y terminé lleno de espinas. Nunca por eso me dejó de lado ni dijo que conmigo no había que construir", relató.
Finalmente, Castro cerró su intervención con una definición política que funcionó como respuesta al debate instalado durante la semana: "Siempre milito con orgullo con este viejo meado que está acá al lado mío".

Las palabras del diputado se suman a una discusión que atraviesa al escenario político misionero y que expuso tensiones entre renovación generacional y experiencia acumulada. Mientras algunos dirigentes interpretan el concepto como una invitación a abrir paso a nuevos liderazgos, otros sostienen que descalificar a quienes llevan décadas de militancia implica desconocer buena parte de la historia política y social de la provincia.




