Aunque la inflación general de junio dio un respiro y se ubicó en un moderado 1,9%, el costo de sostener un hogar sigue siendo el principal dolor de cabeza para los bolsillos en el Nordeste argentino. La brecha entre el índice general y los gastos fijos habitacionales no para de crecer, consolidándose como el factor que más empuja el costo de vida regional.
Según el último reporte del Instituto Provincial de Estadística y Censos (IPEC), basado en datos del INDEC, el rubro Vivienda, agua, electricidad y otros combustibles pegó un salto del 5% en junio. De esta manera, no solo lideró las subas del mes en la región NEA, sino que superó por amplio margen al promedio general de precios.
Un acumulado que asfixia a los hogares
La tendencia que se viene registrando a lo largo del año se consolida con números alarmantes. Entre diciembre de 2025 y junio de 2026, el costo de la vivienda acumuló un incremento del 46% en la región, lo que representa más del doble del aumento del índice general de precios para el mismo período, que fue del 19,9%.
Con este desempeño, la división habitacional se mantiene firme como la de mayor crecimiento acumulado de todo el índice de precios del NEA, ganándole por goleada a cualquier otro componente de la canasta de consumo familiar.
El peso de lo esencial
La realidad golpea directamente en la economía cotidiana de los hogares misioneros y de las provincias vecinas. Al tratarse de gastos esenciales e inevitables vinculados al mantenimiento físico y al funcionamiento de la casa (como tarifas de servicios públicos y alquileres), su impacto es determinante en el presupuesto mensual.
A pesar de la desaceleración inflacionaria global que alivió el ritmo de otros rubros durante junio, los datos oficiales desnudan un escenario complejo: el acceso y el sostenimiento del techo propio o alquilado se encarece a un ritmo considerablemente superior al resto de la economía, transformándose en una carga cada vez más pesada para las familias de la región.




