Reparto desigual en Misiones
Posadas recibe ocho veces menos coparticipación por habitante que Fachinal
Si dos misioneros nacieran el mismo día, tuvieran la misma edad, los mismos ingresos y las mismas necesidades, podrían recibir cantidades completamente distintas de recursos públicos simplemente por vivir en municipios diferentes.
Los números oficiales de coparticipación municipal correspondientes a enero de 2025 muestran que la provincia convive con una de las mayores asimetrías de distribución interna de recursos públicos.
La diferencia más extrema alcanza las 38 veces.
Mientras un habitante de Fachinal recibió $123.164 en recursos coparticipables, un vecino de Fracrán recibió apenas $3.195. Entre ambos existe una brecha de 38,5 veces.
No se trata de un caso aislado.
Colonia Polana recibió $109.952 por habitante y Profundidad $96.714. También aparecen entre los municipios más beneficiados General Urquiza con $77.814, Caá Yarí con $75.655 y Almafuerte con $58.399.
Todos ellos tienen algo en común: son municipios pequeños, con baja densidad poblacional y escasa cantidad de habitantes en comparación con las grandes ciudades de la provincia.
Del otro lado del ranking aparecen Fracrán, Garupá, Pozo Azul, Salto Encantado, Candelaria y El Soberbio.
Garupá resulta uno de los casos más llamativos. Con 63.520 habitantes según los datos utilizados para el cálculo, recibió apenas $4.171 por vecino, convirtiéndose en el segundo municipio con menor distribución per cápita de toda la provincia.
La distancia con los municipios más favorecidos es impactante.
Un habitante de Fachinal recibió casi treinta veces más recursos que uno de Garupá.
Pero las diferencias no terminan allí.
Cuando se observan las diez ciudades más pobladas de Misiones aparece un patrón que se repite una y otra vez: cuanto mayor es la población, menor suele ser la coparticipación por habitante.
Posadas, que concentra casi 329 mil habitantes, recibió $14.570 por vecino.
Eldorado obtuvo $14.652.
Puerto Iguazú recibió $13.000.
Oberá alcanzó $16.681.
Leandro N. Alem obtuvo $18.126.
Montecarlo recibió $18.880.
Apóstoles llegó a $18.905.
San Vicente obtuvo apenas $8.057.
El Soberbio recibió $7.983.
Y Garupá quedó última entre las grandes ciudades con apenas $4.171 por habitante.

La comparación con los municipios más beneficiados permite dimensionar la magnitud de las diferencias.
Fachinal recibe ocho veces más recursos por habitante que Posadas.
Recibe siete veces más que Oberá.
Más de nueve veces lo que recibe Puerto Iguazú.
Y casi treinta veces más que Garupá.
La situación llama la atención porque son precisamente estas ciudades las que concentran la mayor demanda de servicios públicos.
Posadas debe sostener el sistema urbano más grande de la provincia. Oberá funciona como centro regional de salud, educación y comercio. Puerto Iguazú recibe millones de turistas cada año. Garupá forma parte del área metropolitana más poblada de Misiones. Eldorado administra una extensa trama urbana en permanente crecimiento.
Todas ellas enfrentan mayores costos de mantenimiento de calles, alumbrado público, tránsito, recolección de residuos, transporte, espacios públicos y asistencia social.
Sin embargo, cuando se distribuyen los fondos, reciben mucho menos dinero por habitante que pequeñas localidades rurales.
Los números también muestran otra realidad.
El promedio provincial de distribución fue de $25.999 por habitante.
Eso significa que Posadas recibe apenas el 56% del promedio.
Eldorado, el 56,3%.
Puerto Iguazú, apenas el 50%.
San Vicente, el 31%.
Y Garupá apenas el 16%.
Por el contrario, Fachinal recibe casi cinco veces el promedio provincial. Colonia Polana supera cuatro veces esa referencia y Profundidad casi la cuadruplica.
Las diferencias tienen raíces históricas.
El esquema vigente fue diseñado en una provincia muy distinta a la actual. En aquel momento muchas de las ciudades que hoy lideran el crecimiento poblacional tenían una dimensión mucho menor y varios municipios ni siquiera existían.
Desde entonces Misiones cambió profundamente. Crecieron Posadas, Garupá, Oberá, Eldorado e Iguazú. Se multiplicaron los barrios urbanos, aumentaron las responsabilidades de los municipios y se expandieron los servicios que deben prestar los gobiernos locales.
Sin embargo, los criterios básicos de distribución permanecieron prácticamente congelados.
Por eso hoy conviven dos realidades muy distintas dentro de una misma provincia.
Por un lado, pequeñas localidades que reciben más de $100.000 por habitante.
Por otro, ciudades donde viven cientos de miles de misioneros y que reciben menos de una quinta parte de esos recursos.
La discusión sobre cómo corregir estas diferencias lleva años instalada entre intendentes, concejales y especialistas en administración pública. En la Legislatura provincial se presentaron distintas iniciativas para revisar el sistema. La última propuesta que actualmente se encuentra en debate fue impulsada por el diputado provincial Cristian Castro, del Partido Agrario y Social. También Miguel Núñez impulsó otra.
Más allá de la discusión política, los números dejan una conclusión difícil de ignorar: hoy, dentro de Misiones, el municipio donde vive una persona tiene un impacto directo sobre la cantidad de recursos públicos que recibe su comunidad. Y esa diferencia puede ser, literalmente, de hasta 38 veces.
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