Los jubilados, las víctimas más indefensas de la motosierra

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Imagen ilustrativa. / Foto: MisionesOpina

Por Matías Blanco*

Los adultos mayores se convirtieron en el centro de gravitación del ajuste socioeconómico que se ha aplicado desde el Gobierno Nacional Libertario durante sus 30 meses (dos años y medio). Curiosa es la mecánica de esta gestión gubernamental “de ser fuerte con los débiles y débil con los fuertes”.

Quizás los jubilados se hayan convertido en el mascarón de proa para descargar los segmentos más duros del recorte mileísta porque no cuentan con un sindicato capaz de paralizar calles, o un candidato masivo que los represente en venideros turnos electorales. Entonces pareciera que “a nadie le importan, no se pagan costos” y son atacados “porque se puede hacerlo sin consecuencias”, además de tener las herramientas de poder adecuadas para hacerlo.

En estos últimos años se multiplicaron a la enésima potencia las historias de jubilados que deben someterse a la marcial elección de comer, pagar el alquiler o comprar los medicamentos que les preserven mínimamente la salud, que en muchas ocasiones se les va en jirones. Como si existiera un castigo a la experiencia o una penalización por vivir más de lo esperado por las expectativas del modelo capitalista ultraproductivo del siglo XXI.

La administración libertaria de Javier Milei acumuló varios ataques contra los jubilados; el primero de ellos, sin ir más lejos, fue dado por la ex canciller Diana Mondino nada más y nada menos que en la mesaza de Mirtha Legrand.

La diatriba de Mondino contra los adultos mayores se dio en la emisión sabatina del 10 de marzo de 2024 de “La Noche de Mirtha”. Por aquellos días, los flashes de los titulares mediáticos posaban su atención en la administración irregular de seguros vinculados al ex presidente Alberto Fernández y amigos suyos vinculados al ámbito, con otras herramientas fraudulentas que se complementaban en la toma de créditos ANSES por parte de los jubilados.

Un escándalo en el cual Javier Milei halló la excusa perfecta para suspender la medida, en uno de los primeros ejemplos de un axioma que posteriormente se convirtió en un axioma consolidado dentro de la gestión libertaria anarcocapitalista: lo que funciona mal, no se corrige, sino que se destruye.

Fue en el calor del debate por las corruptelas que Mondino escupió: “Es absurdo, casi por definición todos nos vamos a morir. Si sos jubilado de no sé cuántos años, es casi seguro que te vas a morir. Entonces, ¿para qué hacés estas cosas?”.

Su desparpajo brutal anonadó a casi todos los comensales presentes y solamente alcanzó a responder con mediana contundencia la reina de la televisión argentina: “Yo pienso vivir muchos años más”.

Lo inaudito de todo este intercambio radica en que precisamente Mondino es una persona madura que por aquel momento daba probidad de lo que puede hacer un adulto mayor por la sociedad, teniendo sobre sus espaldas la comandancia de las relaciones exteriores argentinas; sin embargo, se encontraba allí defendiendo “la naturalidad” de desechar a quienes ya cumplieron su ciclo productivo y lo hacía ante nada más y nada menos que ante la conductora de televisión más longeva prácticamente del mundo, quien hoy tiene 99 años, continúa en el aire (la ex canciller se quedó “sin oxígeno” en el ecosistema libertario al poco tiempo) e incluso promete “ser centenaria”, tal como lo dijo en la última entrega de los premios Martín Fierro.

Fuera del gag televisivo, el ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, “pidió paciencia” a los jubilados para otorgarles un aumento digno hasta tanto “las condiciones del país” así lo ameriten. Mientras empalmamos la ruta para “ser Irlanda”, muchos jubilados deben sobrevivir con las minucias que entrega el haber mínimo de $450.000 junto al bono de 70.000 pesos congelado desde abril de 2024 cuando se implementó.

Otro más que se sumó a las burlas fue el CEO y creador del gigante tecnológico Mercado Libre, Marcos Galperin, que en X publicó emoticonos risueños junto a un video de una jubilada que en un móvil del canal de televisión porteño contaba su padecimiento de no poder costear el valor de su alquiler y los medicamentos que necesitaba adquirir para fortificar su salud.

Frente al vendaval de críticas, Galperin no se amilanó y retrucó afirmando que los reparos hacia su persona son “el precio que debe pagar por no pertenecer al colectivo de idiotas” y adjuntó otro corto de la misma adulta mayor diciendo “que nunca trabajó”, por lo que su haber previsional era producto de moratorias de gestiones anteriores, a lo que este contestó: “Kukismo en estado puro”.

Los números de las pérdidas

De acuerdo a un informe confeccionado por el economista Nadín Argañaraz, titular del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) que relevó el progreso de los montos jubilatorios entre noviembre de 2023 y abril de 2026, los adultos mayores mermaron alrededor de un 10% su poder adquisitivo desde que Javier Milei se sentó en el sillón de Rivadavia.

Aunque estas bajas tienen perspectivas diferenciadas, a quienes perciben por encima de la mínima y su remuneración supera tres compendios de ellas, la gestión Milei les terminó trayendo un crecimiento de 7,8 puntos porcentuales. El punto negro se encuentra en aquellos que están atados a esos índices mínimos junto al bono invariable, que configuran una decena de pérdidas para el bolsillo jubilado en poco más de dos años.

Según la labor de Argañaraz, todos los grupos de jubilados afrontan pérdidas millonarias si parangonan sus situaciones respecto de 2017 con la actualidad. Si se piensa desde el prisma de quienes cobran por encima de la mínima, a precios de abril de este año se les han licuado alrededor de 17,3 salarios mínimos, proporcionales a 11.400.000 de pesos “extraviados”.

La cuenta es mucho más gravosa si se colocan los ojos en “los desafortunados” de la mínima, a quienes se les ha ido una equivalencia de 26,3 salarios mínimos traducidos en la friolera suma de $51,6 millones.

Cada gestión de gobierno no ha sido inocua para los jubilados, ya que tomando la línea de tiempo analizada en la labor investigativa de Nadín Argañaraz han gobernado Mauricio Macri, quien tras sentirse victorioso en las elecciones legislativas intermedias de ese año se disponía a aplicar una reforma previsional que combinaba un esquema de aumentos compuesto dependiente en un 70% de las variaciones de la inflación, mientras que el 30% a las modificaciones Ripte.

La oposición de esos días denunciaba a esa iniciativa denominada Ley 27.426 como “un instrumento de saqueo a los viejos”, y aunque fue aprobada en el Congreso el 18 de diciembre de 2017, las protestas del exterior del recinto legislativo instituyeron un “Waterloo” histórico que el macrismo llamó “las 14 toneladas de piedras” y que en el imaginario colectivo se grabaron con las fotografías del militante del Polo Obrero Sebastián Romero, mejor conocido como “el gordo mortero”, lanzando piedras a las fuerzas de seguridad con esa arma casera.

Sebastián "el gordo mortero" Romero

Luego, en diciembre de 2019, llegó Alberto Fernández, que por el influjo terrorífico de la pandemia de coronavirus COVID-19 durante todo 2020 otorgó subas por decreto para luego, en 2021, dar paso a la Ley 27.609, que condensaba un 50% de las variaciones del RIPTE junto a las oscilaciones recaudatorias de la ANSES. Sin embargo, durante sus tres años de vigencia esta fórmula produjo que los jubilados perdieran un 40% de competitividad en sus haberes frente al 211% de inflación galopante que legó Sergio Massa.

Posteriormente, ya hacia estos días, Javier Milei encontró el atajo de aumentar haberes de acuerdo al índice de inflación rezagado por dos meses al momento que el adulto mayor lleva el dinero a su bolsillo, añadido el bono compensatorio que no varía desde hace dos años.

Para quien quiera escuchar, los libertarios han dicho que el camino es que los jubilados “ya no necesiten” más aumentos porque “cuando la inflación se extinga, porque es esa la misión que elegimos, sus haberes van a ser más que suficientes para que vivan dignamente”.

En el aquí y ahora, los viejos pueden comprar un 20% menos de medicamentos que en 2023, porque estos aumentaron por encima de unos estratosféricos 400 puntos porcentuales, según una investigación del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) en el cual se ejemplifica que una esencial Aspirina Prevent pasó de cotizar 1.700 a 9.000 pesos, y la lista se torna interminable.

Crisis humanitaria

Quien las ha visto todas con nuestros adultos mayores es el defensor de la tercera edad de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y presidente de la Sociedad Iberoamericana de Gerontología y Geriatría, Eugenio Semino, que en una entrevista con el medio colega Aldiome consignó que en Argentina los jubilados están atravesando una crisis humanitaria.

Esa crisis tiene 3 vectores: alimentario, sanitario y habitacional. De acuerdo a lo dicho por Semino, los jubilados “son personas que no comen lo que tienen que comer, no reciben atención sanitaria en tiempo y forma ni tampoco tienen dónde vivir”.

El experto se lamentó de que la crisis no forme parte de la agenda política ni oficialista ni opositora y advirtió que cualquier estratagema de reforma previsional que sea propuesta “solo resuelve el futuro y posterga el presente”.

También lanzó una frase que debe orillarnos a una reflexión profunda: “Esta es una crisis estructural que afecta no solo a los que llegamos a viejos ahora, sino que también involucra a todos los que aspiran a llegar a serlo”.

Siendo así, cabe preguntarnos: ¿queremos esta vida para cuando “seamos grandes”?, ¿tener que decidir en el juego de la oca si comemos, habitamos o enfermamos?, ¿superar los 60 años y volverse Uber para llegar a fin de mes?

Aquí no se trata de dejar de ser corderos para “transicionar” a leones, sino que se enmarca en un combate por los elementos más básicos de la dignidad y la justicia.

Como dijo Semino, esto nos afecta a todos.

Lo que hagamos en el corto y mediano plazo hoy ayudará a los jubilados del presente, pero mañana será para y por nosotros.

*Periodista

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