Victoria épica y emoción
Festejos en toda la provincia tras la inolvidable remontada de La Scaloneta ante Egipto
El sufrimiento de 90 minutos interminables se transformó, en un instante, en el desahogo más grande de los últimos tiempos. Misiones no durmió. Desde la capital provincial hasta el rincón más profundo de la selva paranaense, la tierra colorada se tiñó por completo de celeste y blanco para celebrar un triunfo histórico que llevó los corazones al límite y dejó una marca imborrable en el alma de los argentinos.
En Posadas, el epicentro de la emoción volvió a ser la Costanera. Miles de posadeños convergieron a la vera del río Paraná en una marea humana incalculable. Las lágrimas de emoción, los abrazos con desconocidos y los gritos al cielo fueron la constante de una tarde-noche donde el sufrimiento previo le dio un gusto aún más épico a la victoria.
Hacia el norte, el fervor se replicó con la misma intensidad. En Eldorado, la Avenida San Martín a la altura del kilómetro 9 se convirtió en un verdadero corsódromo de la pasión, copada por vecinos y estudiantes de distintas escuelas que salieron a copar las calles con banderas y camisetas. En Oberá, el festejo sintonizó a pleno ritmo: las avenidas Libertad, Sarmiento, De las Américas y Beltrame fueron el escenario de caravanas interminables, custodiadas por un fuerte operativo de seguridad que garantizó que la fiesta fuera total y en paz, mientras los equipos de sonido en las plazoletas musicalizaban una noche inolvidable.
Postales de un sentimiento que rompe barreras
Uno de los epicentros más conmovedores de la jornada se vivió en San Pedro. Allí, el fútbol demostró una vez más su descomunal poder de convocatoria y su capacidad para romper cualquier barrera. Abuelos de más de 80 años festejaron a la par de sus nietos, en una postal perfecta de cómo la Selección trasciende las generaciones.
Pero el momento que sin dudas tocó las fibras más íntimas de la comunidad fue la participación de los alumnos de una escuela de la colonia Esmeralda, pertenecientes a la aldea Yabotí Mirí. Gracias a la enorme iniciativa de su maestro, los chicos pudieron sumarse a la caravana, dejando un mensaje contundente: el deporte en Misiones es identidad, es cultura, pero por sobre todas las cosas, es una herramienta de inclusión para construir comunidad.
El grito federal de la tierra colorada
La fiesta se multiplicó en cada coordenada de la provincia:
Puerto Iguazú: El tradicional cruce de las "7 Bocas" fue un hervidero multitudinario. El ensordecedor ruido de las bocinas y el flamear de las banderas se mezclaron con los turistas de todo el mundo, quienes impactados no dudaron en retratar la locura argentina con sus teléfonos.
Montecarlo y Puerto Piray: Ambas localidades vivieron horas de pura adrenalina con extensas caravanas que coparon de punta a punta la Avenida El Libertador y la arteria central de Piray, respectivamente.
Puerto Libertad: Tras el pitazo final y el desahogo colectivo, las calles céntricas se inundaron de vehículos para confluir, como ya es una feliz tradición local, en la Plaza San Martín.
El Soberbio: El festejo no dejó rincón sin contagiar, multiplicándose en cada barrio de la localidad fronteriza.
Misiones volvió a latir al ritmo de la Selección. Una jornada histórica donde quedó demostrado, desde las grandes ciudades hasta las colonias y aldeas, que no hay nada más federal, integrador y movilizador que el amor por la camiseta argentina.
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