Ministro de Desarrollo Social
Fernando Meza: “Asistimos a más familias porque cortamos el curro de los intermediarios”
En un momento histórico donde la sociedad parece debatirse entre los desgastados políticos tradicionales y los outsiders sin experiencia de gestión, Fernando Meza aparece con características particulares. Es un joven de 44 años que después de años de militancia barrial, ahora comanda el ministerio de Desarrollo Social, buscando un modelo de gestión acorde a su visión de la demanda social.
¿Qué está necesitando hoy la sociedad?
Lo primero que hay que entender es qué está viviendo la sociedad. Para entender la demanda, hay que entender primero la emoción que está de fondo. Lo que está sucediendo en la calle es que hay angustia y tristeza, porque en el tremendo esfuerzo económico que los ciudadanos están haciendo para mantener la esperanza, la situación se pone larga y dolorosa.
La gente quiere salir adelante, quiere trabajar, quiere comerciar, quiere emprender. La fuerza potencial que tienen los misioneros es fascinante, pero hay que atravesar el momento crítico ayudando de una manera racional y eficiente, mientras pensamos cómo nos vamos a desarrollar a futuro para vivir mejor, para que Misiones sea mucho más potente de lo que es.
Una mujer barrendera me contaba, hace dos semanas en la calle, los malabares que tiene que hacer para sobrevivir. La fuerza y la creatividad que me relató para desarrollar un pequeño emprendimiento comercial de venta de ropa, bajar los gastos todo lo posible y conseguir transporte más barato, demuestra que hay una sociedad que quiere salir adelante. Existe una esperanza que hoy está angustiada, pero que existe.
Ayudando de manera racional y eficiente dijiste antes, ¿qué significa?
Que el Estado tiene que estar presente, pero tiene que ser eficiente. Que tiene que ser sensible pero no un desperdicio de dinero. Que la política tiene que estar al servicio de la gente, no de sí misma. Por eso cortamos con el curro de los intermediarios sociales, para hacer rendir mejor los impuestos de los ciudadanos, deben rendir cuentas como todos.

Imagino que los intermediarios sociales no están contentos.
Claro que no están contentos. Esta es la parte donde un dirigente tiene que plantarse para defender la demanda de la gente. Todo el mundo tiene que entender que el rol de las organizaciones sociales no es ser distribuidores del dinero del Estado, es mucho más importante. Tienen que ser parte del tejido social de contención y construcción de ciudadanía. Es una forma de servicio a la comunidad, no una forma de vivir del Estado. Los que lo entienden, bien. Los demás, también.
No te asusta el conflicto…
Nunca me asustó el conflicto. No lo busco, pero no lo evito. Toda transformación supone un conflicto, lo que hay que procurar es que ese tránsito sea para el crecimiento.
¿Siempre se entendió la sensibilidad como el derroche de dinero?
Parece que sí. Por algo la gente está enojada, y tiene razón, algo nos pasó. Por eso demanda una transformación de la política. Los que creen que el Estado debe ser grande, y los que creen que el Estado debe ser chico, todos coinciden en que el Estado debe ser eficiente. En esos consensos, que están por fuera de la grieta, es que debemos fundar visión y políticas públicas.
¿La política se puso insensible frente a los problemas de la sociedad?
Hay momentos donde la política se encierra en sí misma, se aleja de la realidad que vive el ciudadano de a pie. Discute sus cosas y se entretiene en eso, mientras la sociedad se enoja porque no aparecen soluciones a sus problemas. La gente tiene razón en estar disgustada, lo digo abiertamente, aunque pueda sonar irritante.
Estoy absolutamente enamorado de la política porque sigue siendo la mejor forma de transformar la realidad social, pero hay que reconocer que hay que darle un vuelco hacia otro lugar, y la sociedad nos lo está pidiendo explícitamente. Ahora, para entenderlo, hay que saber escucharlo.
¿Tenés una crítica hacia toda la política o hacia tu espacio político?
El espacio político al cual pertenezco es mi familia, y es la gente que ha transformado Misiones para mejor durante mucho tiempo. Como es mi familia, le puedo decir también que falta mucho por hacer, y que debemos transformarnos para mejor. Fijate que todo el espacio está en transformación porque entiende que debemos mejorar. El resto del espectro político es un conjunto de gente que solamente cumple el rol de quejarse. Me gusta caminar dentro de la política de manera proactiva, con propuestas e ideas superadoras, esa es una exigencia que me marco constantemente. Nosotros hacemos cosas, y vamos a seguir haciendo. Entre quejarme, y hacer cosas, prefiero hacer cosas. Eso es el desarrollo.

¿El desarrollo es la clave del futuro?
Claro. De un futuro que es incierto y complejo. Que viene con transformaciones que hay que ver, para que no nos encuentre distraídos. El desarrollo es potenciar a los seres humanos que vivimos en Misiones. Es impulsar a los jóvenes a estudiar carreras que tengan sentido, es crear para ellos un ecosistema donde haya más y mejores empleos, es potenciar a las mujeres en roles jerárquicos de trabajo y empresas, es crear condiciones para los que quieren desarrollar un nuevo emprendimiento, es ayudar a crear nuevas industrias. Misiones tiene recurso humano como para ser una provincia mucho más potente.
¿Cuánto más potente?
Por lo menos, 50% más. Los números indican que Misiones representa aproximadamente el 2% del PBI nacional, pero tiene casi el 3% de la población nacional. Se ha avanzado mucho porque antes esos números eran peores, pero hay que ver que tenemos que crecer mucho más. Misiones tiene que crecer para dejar de depender de la Nación, y ser rica por sí misma. Es mentira que estemos destinados a ser una provincia “chica”. Cuando “la torta” a repartir sea más grande, todos vamos a vivir mejor, ese debe ser el desafío.
¿Estoy escuchando un planteo liberal?
Estas escuchando un planteo racional. Mucho antes de Milei, desde el ministerio trabajamos en la idea de dar la caña de pescar, no de regalar los pescados. Hace años que impulsamos ideas como el autoempleo y el banco de trabajos. Mi idea de la gestión es que hay que sostener a la gente en el dolor, pero hay que formarla en la auto sustentación.
¿Cortaron los planes para quienes tienen antecedentes penales?
Por supuesto. El Estado debe priorizar a quienes se esfuerzan en salir de la angustia económica honestamente, a los que se demuestran que pueden estar pasando un mal momento, pero no están dispuestos a cruzar la linea de la criminalidad.
ESCUCHAR MUCHO Y HABLAR POCO
Entre bambalinas se sabe que Fernando Meza camina la calle solo. Sin fotógrafos, ni equipo de redes sociales. Solamente acompañado por una psicóloga o una asistente social. Que toma notas en un cuaderno, que le deja su teléfono a la gente que se lo pide, que contesta los mensajes. Fuera de la entrevista explica que el oído es más importante que la lengua para relacionarse con los vecinos.
Que Meza no aproveche a sacarse la clásica foto política con la gente contradice los manuales de comunicación política, pero no parece importarle. Recoge necesidades, demandas, ideas y, por sobre todo, testimonios de cómo los ciudadanos viven la cotidianeidad de Posadas.
La idea es polémica frente a la situación de angustia social. Ponerle el cuerpo a la gente cuando todo el sistema político tiende a esconderse y desorientarse puede conllevar un riesgo que parece asumir sin miramientos.
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