Crisis Gastronómica
"Esta crisis es peor que la pandemia"; el duro diagnóstico del dueño de La Cacerola
Con más de 15 años de historia, La Cacerola es uno de los restaurantes clásicos de Posadas. Sin embargo, su dueño, Mauricio Bertolusso advierte que atraviesan uno de los momentos más complejos desde que abrió sus puertas. “Esta crisis está siendo incluso más difícil que la pandemia”, afirmó sin rodeos.
“El restaurante sobrevivió a la pandemia con mucho esfuerzo, pero aquello duró unos meses. Ahora la situación es distinta: la recesión es prolongada, no hay recuperación y el consumo se retrae cada vez más”, explicó. Según detalló, la temporada alta 2025 fue “pobre” y no permitió generar el colchón económico necesario para afrontar la baja. “Llegué a la temporada baja ya flojo, endeudado, y eso te pone contra las cuerdas”, sostuvo.
Mauricio Bertolusso, remarcó que la gastronomía es uno de los rubros más sensibles al humor social. “Cuando a la gente le aprieta el bolsillo, lo primero que recorta es salir a comer. Si antes venían todos los domingos, ahora vienen una vez al mes. Y eso nos impacta de lleno”, señaló. El aumento de costos, especialmente los alquileres —“me subieron un 45% y mis ingresos no crecieron ni cerca de eso”— terminó de desbalancear la ecuación.
En ese contexto, aseguró que mantener precios sin resignar calidad se volvió casi imposible. “No aumentamos la carta desde abril, pero sostener eso es muy difícil. Si bajo la calidad, no se vuelve más”, advirtió. Y fue contundente al explicar los costos reales: “Un kilo de lomo ronda los 25 mil pesos. Solo la carne de un plato ya vale 7 mil pesos. Sumale sueldos, alquiler, luz, gas, insumos. No hay forma de vender calidad a precios de fantasía”.
Sobre el escenario económico general, su mirada también es crítica. “Mis ingresos están estancados desde el año pasado y la inflación siguió corriendo. Antes te sobraba algo del sueldo, hoy llegás justo o no llegás”, describió. Para el empresario, el problema no es solo local: “Esto es nacional. No veo un horizonte claro ni una estrategia que nos permita pensar que todo este sacrificio va a tener un resultado cercano”.
En Posadas, además, el factor frontera dejó de jugar a favor. “Cuando el tipo de cambio beneficiaba, venían brasileños y paraguayos, y eso generaba un efecto cascada en toda la ciudad. Hoy eso no pasa”, explicó. A la caída del turismo se suma la presión impositiva: “Tenemos el pie en la nuca. No hay facilidades, no hay alivio, y así es muy difícil sostenerse”.
A pesar del panorama, Mauricio Bertolusso intenta resistir con creatividad. “Hoy la estrategia es colaborar, hacer alianzas con otros gastronómicos, proveedores y hasta competidores. Es la única forma de paliar esta situación”, afirmó, mientras ajusta turnos para sostener a sus ocho empleados.
Más allá de la crisis, La Cacerola sigue siendo un punto de referencia para quienes buscan comida casera, abundante y con identidad. Ubicado en un edificio histórico de más de 100 años —que supo ser el antiguo Hotel Majestic—, el restaurante mantiene el espíritu de bodegón tradicional: pastas de elaboración propia, carnes, pescados, mariscos, salsas clásicas y platos que apelan al sabor y la memoria. “Un bodegón no se construye de un día para el otro. Tiene que ver con la historia, la gente, el servicio y la identidad”, remarcó.
Alejado del circuito gastronómico de la costanera, pero con una propuesta sólida y auténtica, La Cacerola apuesta a seguir siendo “la casa” de sus clientes. En tiempos de ajuste y recesión, su historia refleja la de muchos comercios posadeños: resistir, adaptarse y esperar que la economía vuelva a dar un respiro.
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Hugo says:
Tienen un gobernador aliado del loco de la motosierra y diputados que le votan todo comprados ahora. A llorar al campito libertarios !
Hugo says:
Otro cabeza de termo sodomizado mal…