En Misiones existen 60 especies de serpientes: algunas de gran importancia para el tratamiento de hipertensión y cáncer

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Imagen ilustrativa. / Foto: MisionesOpina

Pese a la incesante destrucción de los ambientes naturales, el avance de los cultivos intensivos, el uso de plaguicidas que matan indiscriminadamente las “plagas” y muchísimas otras especies, son varias las serpientes que todavía podemos encontrar en nuestra provincia.
Estas se dividen en tres grupos: culebra (sin aparato ponzoñoso o con poco veneno), boas constrictoras (sin aparato ponzoñoso) y las víboras con aparato ponzoñoso y colmillos.
Del número aproximado de especies que podría llegar a las 60, nueve son consideradas peligrosas. Entre estas, podemos encontrar seis especies de Yarará:

Yararacussu, Bothrops Jararacussu: es la serpiente venenosa de mayor tamaño en Argentina y sólo se la encuentra en nuestra provincia. Llega a medir hasta 1,80 m y los accidentes siempre son graves por la cantidad de veneno.

Yararaca, Bothrops Jararaca: serpiente de colores ocres claros de tamaño medio y esbelta. Junto a Bothrops moojeni y Bothrops Jararacussu son las 3 yararás que sólo se encuentran en Misiones.

Cotiara, Bothrops Cotiara: también denominada comúnmente yarará de vientre negro o coatiariña, es una especie de serpiente venenosa del género Bothrops, de la subfamilia de las víboras de foseta. Fuera de Brasil sólo habita en el nordeste de la Argentina y se encuentra en peligro de extinción, habitando en una distribución restringida a las selvas paranaenses del este de la provincia de Misiones, con registros en los departamentos de: Guaraní, General Belgrano y San Pedro.
 

 
Mojeni, Bothrops Moojeni: esta especie fue denunciada por el técnico herpentólogo Amado Martínez en 1984. Se la identifica por sus colores marrones claros, es de tamaño medio y rara vez supera el metro de longitud. Están ubicadas al norte de nuestra provincia. Pare crías vivas al igual que las demás Yararás y Cascabel, alcanzando a dar a luz entre 15 y 28 viboreznos.
Estas cuatro especies son exclusivas de Misiones y sólo tienen distribución desde el centro de la provincia hacia el norte ya que son selváticas y pertenecen a la fauna amazónica.

Además, encontraremos la Yarará Crucera, Bothrops Alternatus que habita casi toda la Argentina, es la más común de las yararás y junto con la yarará chica son las causantes del 97% de los accidentes ofídicos, también llamada víbora de la cruz o crucera, puede alcanzar a medir 1,60 mtr.

Finalmente, la Bothrops Neuwiedii, conocida con el nombre “yarará chica” es una serpiente de temperamento agresivo y veloz. Tiene la punta de la cola color blanca y habita en gran parte del territorio argentino.

En la provincia también podemos encontrar cuatro especies de corales y una víbora Cascabel, Crotalus Durisus Terrificus, una serpiente venenosa de potente ponzoña del género Crotalus, siendo la especie más austral de dicho género. Habita en bosques, selvas y matorrales.
¿En qué estaciones del año deambulan?
Muchas veces se las denomina “de sangre fría”, poiquilotermos, ya que carecen de mecanismos internos reguladores de la temperatura corporal y se mantienen acorde a la temperatura del ambiente. Por este motivo, hibernan durante el invierno. Su actividad se da mayormente en el verano; es cuando se alimentan y reproducen, por ende, es más frecuente encontrarlas.
El uso de los venenos según cada serpiente
“Las Yararás tienen un tipo de veneno necrosante, coagulante. El de la Jararaca, se usa para hacer un medicamento llamado Botropase, que sirve para la hipertensión”, explicó Amado Martínez, técnico herpentólogo del Instituto Antonio Ruiz de Montoya y presidente de la Asociación Civil Yarará en Acción.
También agregó que: “El veneno de Cascabel se decía que era bueno para el tratamiento de ciertos tipos de cáncer y durante mucho tiempo se lo usó con el nombre de Crotocina, unos de los componentes del veneno que es neurotóxico”, añadió.
Además, los venenos suelen utilizarse para elaborar distintos tipos de sueros.
Misiones se caracteriza por elaborar el Tetravalente, una vacuna que estimula una respuesta del sistema inmunitario contra diferentes virus y microrganismos. Por ejemplo, Gardasil es una vacuna tetravalente que ayuda a proteger el cuerpo contra la infección por cuatro tipos diferentes del virus del papiloma humano (VPH). El Tetravalente se obtiene a partir de las cuatro especies exclusivas de Misiones: Yararacussu- Bothrops Jararacussu, la Yararaca (Bothrops Yararaca, la Cotiara- Bothrops Cotiara y la Mojeni- Bothrops Moojeni.
Durante la entrevista con este medio, también aclaró que: “En Misiones ya no se realiza la extracción de veneno, ni se envía más las serpientes al Instituto Malbran. Yo realicé ese trabajo desde el serpentario Ruiz de Montoya desde 1990 hasta el año 2010 aproximadamente”, comentó Martínez.
Y agregó: “Es una tarea peligrosa y se debe tener práctica y seguridad”.

Según Janeth Alejandra Bolívar, magíster en Toxicología de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), luego de realizar distintos ensayos en laboratorios, comprobó que el veneno de coral, serpiente típica de Misiones, podría ser clave en el tratamiento del cáncer de mama.
En este sentido, observó que el veneno completo de ‘Micrurus lemniscatus’ y ‘M. sangilensis’ en el ensayo de citotoxicidad redujeron células vivas tumorales al 30 %, lo cual abre una ventana en la investigación con componentes específicos del veneno frente al cáncer de seno.
Cabe destacar que, los venenos de las serpientes del género Micrurus, o corales verdaderas, son conocidos principalmente por sus efectos neurotóxicos, pero no por sus posibles aportes a la salud. Aunque el efecto del veneno ejerce un bloqueo sobre la placa neuromuscular al lesionar a una persona, desencadenando en el peor de los casos una parálisis respiratoria y la muerte, esta sustancia tóxica podría inhibir la proliferación de células cancerígenas.
Especies en peligro
Según un relevamiento realizado en el año 2012 por el CONICET, en nuestro país hay cinco especies de serpientes en peligro, 17 amenazadas y 27 vulnerables. Las cinco especies en peligro son un boido, Eunectes notaeus (boa arco iris de Misiones); un vipérido, Bothrops cotiara (yarará de panza negra), y tres dipsádidos Pseudoboa haasi (musurana de la araucaria), Imantodes cenchoa (culebra arborícola tropical) y Atractus snethlageae. Las tres primeras viven sólo en Misiones, la siguiente en Misiones, Chaco y Salta y la última es conocida sólo de una localidad de Chaco.
¿Qué hacer si encontramos una serpiente?
Cuando uno no conoce las serpientes no debe tratar de matarlas o agarrarlas. Lo mejor es quedarse quieto, no hacer movimientos bruscos y dejar que el animal se retire. Si el encuentro ocurre en una casa o cerca de lugares muy habitados, debería tratar de llamar a personas que sepan manejarlas. Sólo en último caso, y si es totalmente necesario, para manejarlas se debe usar una madera o caña larga y con ella introducirla en un recipiente grande de manera que una vez que esté adentro no sea fácil salir antes de poner la tapa (también desde lo más lejos posible del animal).
¿Qué hacer en caso de mordedura?
Las mordeduras de serpientes son muy habituales en época estival, pero muchas veces pueden evitarse.
Si bien cumplen una función depredadora en la naturaleza, controlando una población determinada de roedores o insectos, el problema es que el ser humano suele sufrir problemas con este tipo de animales. Se debe tener en cuenta que las serpientes no están en constante búsqueda de atacar a las personas, sino que cuando lo hacen, es simplemente porque se sienten amenazadas.
Entre las principales recomendaciones se encuentran realizar la limpieza de los patios y tomar ciertos cuidados para evitar que estos animales ingresen a las casas.
La limpieza, es fundamental teniendo en cuenta que las serpientes buscan comida y una de sus favoritas son las ratas, que a su vez suelen aparecer cuando hay residuos.
Además, la situación se agrava si en el terreno hay acumulación de escombros. Si mantenemos limpios los patios con el césped corto, las serpientes o culebras sólo pasarán por el lugar.
En caso de ser mordido, se recomienda calmar a la persona lesionada y dejarla en reposo. Luego, se debe limpiar la zona mordida con jabón para desinfectarla. Evitar cualquier tipo de torniquete ya que dificulta la irrigación sanguínea y, por consiguiente, causa daño al tejido muscular. Se debe mantener la hidratación, inmovilizar la extremidad herida y trasladar a la persona inmediatamente al hospital o centro de salud ya que el tiempo en estos casos es crucial.
No se recomienda realizar incisiones en el sitio de la mordedura, ya que el riesgo de infección y el sangrado se verán favorecidos. No colocar compresas frías o hielo porque podrían empeorar las lesiones locales ocasionadas por el veneno, sobre todo de las mordeduras causadas por las especies de la familia de las «tobobas». No administrar sustancias químicas ni extractos de plantas o animales por ninguna vía al paciente, porque hasta el momento no se ha demostrado científicamente su eficacia y el tiempo que se pierde en realizar este tipo de tratamientos es contraproducente para la persona afectada. Y no succionar con la boca, porque esto podría favorecer las infecciones en el sitio de la mordedura.
En Misiones la mordedura de serpiente (ofidismo) constituye la primera causa de envenenamientos producidos por animales ponzoñosos. En 2018 se notificaron un total de 561 casos en Argentina, de los cuales 158 corresponden a la provincia, lo que la posiciona como la primera en la región del NEA. Le siguen Corrientes (42), Chaco (18) y Formosa (13). Los datos fueron relevados en el Boletín de Vigilancia Epidemiológica Nacional.

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