En el triunfo de la Renovación no hay nada para festejar

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Imagen ilustrativa. / Foto: MisionesOpina

Por Luis Huls
En las elecciones del 2 de junio la renovación obtuvo casi medio millón de votos según el escrutinio definitivo pero se quedó con las ganas de tener la intendencia de los 76 municipios.
Se escucharon muchos comentarios elogiosos para la estrategia, los candidatos y la gestión, principalmente por el “batacazo” inesperado en Posadas. 73% a nivel provincial y 63% en la Capital significa un resultado histórico que difícilmente se pueda repetir. Nunca el oficialismo había ganado en el centro de Posadas y en este caso ocurrió. Es claro que el descontento de la clase media con Cambiemos fue determinante.
Los candidatos renovadores arrasaron. Las referencias que se conocen de ellos indican que son dirigentes humildes, queridos, que hicieron bien su trabajo y el deseo es, por el bien de la provincia, que tengan una gestión excelente. Si les va bien a ellos nos debería ir bien a todos, se supone.
Pero... debo decir que, por diversas razones la vida me fue identificando con las causas perdidas y poniéndome de lado de los perdedores y los débiles. Hoy los perdedores son Cambiemos, el PAYS y el Partido Obrero. Dignos perdedores. No estoy afiliado ni milito en ninguna fuerza política pero considero que sería más sano para la democracia que en las próximas elecciones todas las fuerzas opositoras actúen con más inteligente, menos mezquindad y menos personalismo, para lograr así un mejor resultado. Y que la gente entienda que el equilibrio de poder es necesario para evitar que los gobiernos pierdan el rumbo.
Para que se entienda mejor, en términos futbolísticos, cuando un equipo juega mal y gana, el resultado tapa la carencia de juego. Si la renovación gana, gana y vuelve a ganar, cada vez con resultados más abultados, con goleadas, hay cosas que faltan hacer y que pueden quedar olvidadas detrás de los festejos del triunfo arrollador.
Y es verdad que todavía queda mucho por hacer en el camino de consolidar una provincia que genere igualdad de oportunidades para todos.
No se puede negar que la macro economía, principalmente por decisiones de la Nación, está arruinando la economía de las familias, pero la gestión provincial tiene que redoblar esfuerzos para contener la debacle.
Seguimos teniendo altos niveles de desempleo y empleo en negro. Tenemos villas y asentamientos a montones en los márgenes de todas las grandes ciudades. Tenemos problemas históricos en el agro sin resolver. Tenemos empleados públicos con sueldos de pobreza. Tenemos intendentes que se manejan como patrones de estancia, tenemos funcionarios que se hacen millonarios de la noche a la mañana, y grandes empresas con concesiones eternas que manejan miles de millones y no sabemos nada de esos contratos.
Por estas razones, este triunfo de la renovación no deja nada para festejar. El “asadazo” en el campo del francés no era necesario. En este resultado se debe entender como una exigencia del pueblo de Misiones de mayor responsabilidad que debe recaer sobre los funcionarios electos en los cuales la gente depositó semejante demostración de confianza.
No es para relajarse ni caer en la soberbia de creerse invencible. Este triunfo los obliga a ser más responsables, más humildes y más servidores. Eso exige la gente con el 73% de los votos. No hay nada que festejar. 
https://www.youtube.com/watch?time_continue=4&v=hjLk4GRusiI

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