Empleados públicos que aplauden el ajuste
Por Luis Huls*
Hay una postal que se repite en Misiones —y en buena parte del país— y contarla puede servir para entenderla porque no es fácil: miles de empleados públicos que aplauden la motosierra mientras cobran su sueldo del Estado.
No se trata de una categoría abstracta. Son amigos de la primaria, de la secundaria, parientes, conocidos de la vida. Policías, docentes, administrativos. Muchos ingresaron porque sus padres ya eran empleados públicos; otros porque un dirigente les abrió la puerta. Algunos aprovecharon la estabilidad del sueldo seguro para estudiar otra carrera, montar un comercio, dar clases particulares. Y eso no es un pecado: todos tienen derecho a progresar, a crecer, a diversificar sus ingresos, a aspirar a ganar más y vivir mejor. Es lógico. Es humano.
El problema no es ese. El problema es la contradicción.
Un amigo del Consejo de Educación estudió gracias a ese sueldo y se recibió de abogado pero detesta al gobierno que le pagó puntualmente el sueldo durante 20 años. Otro docente que también da clases particulares estuvo siempre al frente de todas las protestas de los últimos años adhiriendo a los paros. Un profesor de educación física es comerciante y comisionista, hace poco me dijo: “No se vende nada. La economía está planchada, el consumo cayó”. Pero al mismo tiempo aplaude con convicción, el rumbo económico nacional. No logra —o no quiere— conectar la situación económica del país con la realidad de su propio bolsillo.
Conozco a alguien del mundo de los medios, efusivo defensor del presidente Milei, que pidió a un importante político misionero que ubicara a su hijo como administrativo en el Parque de la Salud. Ahora pidió otro puesto para su hija. Otro colega logró que su hijo ingresara en planta permanente en la Cámara de Diputados. Casos así abundan desde hace décadas, con gobiernos de distintos colores. No es patrimonio exclusivo de nadie.
Días atrás me contaron el caso del dueño de una pizzería conocida de la Costanera, que se lamentaba porque el consumo cayó según él, por los bajos sueldos estatales, al mismo tiempo que negaba rotundamente que haya ocurrido por la recesión económica nacional. Aunque este no era parte de la plantilla estatal, su caso sirve como muestra del comportamiento social.
Un ex trabajador del INYM, conocido de la primaria, anti K, exmacrista y ahora libertario, celebró cada recorte desde 2023. Lo despidieron cuando asumió la nueva conducción de Correa, después de más de 10 años de antigüedad. Nunca pensó que él podía ser parte de “la casta”. En sus descargos en redes buscó otros responsables, pero no apuntó al modelo que lo dejó afuera.
Un amigo policía que en 2024 marchaba preguntando “¿dónde está la plata?” reclamaba —con razón— una mejora salarial a la Provincia. Pero también celebraba que Nación recortara transferencias. Si a la Provincia le ingresan menos fondos, la ecuación es simple: menos recursos implican tensiones en salarios, obras o empleo. No es ideología, es matemática fiscal.
Dos hermanos docentes reclaman sueldos más altos —algo totalmente legítimo— y celebran cada triunfo electoral de La Libertad Avanza. No advierten que cuando se reduce el flujo de recursos hacia las provincias, el margen para mejorar ingresos se achica.
La gran mayoría de los trabajadores públicos registrados en esta editorial celebra el ajuste y defiende cada recorte con argumentos que van desde la épica anticasta hasta el clásico “los K eran peores” o “el peronismo no hizo nada en 70 años”. Es una discusión política válida. Todos tienen derecho a pensar distinto, a elegir y a votar lo que crean mejor para el país.
También la gran mayoría se atiende en el hospital público cuando hay una urgencia. Mandan —casi todos— a sus hijos a la universidad pública. Usan el boleto estudiantil misionero. Algunos viven en viviendas del IPRODHA. Y al mismo tiempo celebran el fin de la obra pública o los recortes presupuestarios.
Aquí es donde la discusión se vuelve incómoda: no se puede pedir ajuste generalizado y, al mismo tiempo, pretender que el propio sueldo no sea afectado. No se puede reclamar motosierra para el Estado en abstracto y exigir aumento salarial en concreto sin asumir que ambas cosas están conectadas.
No se trata de atacar al empleado público. Todo lo contrario. El empleado público cumple funciones esenciales: educa, cuida la seguridad, atiende la salud, sostiene la administración. Sin ellos, la comunidad no funciona. Merecen ganar un sueldo acorde, que le alcance para vivir dignamente. Esta editorial no busca descalificar ni estigmatizar a nadie. Busca comprender una contradicción que atraviesa a buena parte de la sociedad.
Hay algo más profundo que la discusión partidaria: la ilusión de inmunidad.
Muchos sienten que el ajuste es para otros. Que la motosierra es una metáfora moral contra “la casta” y no una herramienta concreta que recorta partidas, transferencias y presupuestos. Que el recorte nunca va a llegar a su propio bolsillo.
Pasó con yerbateros que votaron aun sabiendo que la desregulación los perjudicaba. Pasa con afiliados del gremio de comercio que lamentan el cierre de locales pero acompañaron el modelo que enfría el consumo. Pasa con obreros de la construcción que celebraron la derrota del peronismo y hoy enfrentan desempleo.
Tal vez la pregunta no sea por qué votan lo que votan. Eso forma parte de la libertad democrática. La pregunta es si se puede sostener al mismo tiempo la idea de un Estado mínimo y la expectativa de un ingreso estatal creciente. Si se puede pedir ajuste estructural y mejora salarial al mismo tiempo sin reconocer la tensión que existe entre ambas cosas.
No es un reproche. Es una invitación a mirar el cuadro completo.
Porque la macroeconomía no es un debate televisivo. Es el marco que termina ordenando —o desordenando— cada economía doméstica.
Y en algún momento, el ajuste deja de ser consigna y se convierte en realidad.
*Director de Misiones Opina
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OLGA says:
Buen domingo, finalizo de leer el texto y es la realidad…despotricando contra gobiernos anteriores y apoyando a esta BASURA y quedan en la calle como si nada. Trabajé en el IPRODHA muchos años y cada uno peleando por el cargo más alto de otr@, rogando q se muera tal o cual (q padeciera una grave enfermedad, o bien se jubile p quedarse c el cargo), x ej la Tesorera-llegada x el Magnate desde la Cámara hace unos años- rogando x la jubilación del Director de Administración…y de repente acomodando a su hija -la Ministra de Trabajo Lic.Silvana Gimenez (hija de Jorge Gimenez -alias Polilla-UPCN) la hizo ingresar directamente p cubrir el cargo de Directora de Administración, x el momento queda a cargo en las licencias del Director Hector Adolfo SPACIUK,hasta q salga la jubilación de éste. Y la tesorera quedó silbando bajito después de perrear tanto x ese cargo….y así siguen otr@s c otros cargos,hasta q llegue Juan Palotes c acomodos y tb queden en la misma situación….
Y siguen los acomodos tb de parte de Jorge GIMENEZ con el hijo q se recibió de abogado y a dedo lo hizo ingresar no sé en q Juzgado como «JUEZ» mientras los de carrera quedarán….en carrera de algún día jubilarse «AGUANTEN LOS ACOMODOS y q sigan votando a estas inmundicias»…
Ange says:
Coherencia
Carlos says:
Totalmente de acuerdo
Lamentablemente sigue existiendo un gran número de ANTI, creen que es un partido Boca River, el día que dejen de pensar así y pongamos un Norte Económico, Social, Educativo, etc.
el día que se vuelva a apostar a la Producción Nacional, al Campo y a la PYMES recién vamos a tener un Norte a seguir.
Mario Galeano says:
Excelente nota, Don Director…este,vea…La Argentina es un caso de Psiquiátrico…Hay algo muy enfermo en el corazón del Ser Nacional..Algo que se perdió en la Década del 70…Y no es solamente de Subersivos y Dictadura…Es el comprender que de nada sirve el ahorro si mañana viene un Ministro y barre con todos tus ahorros de años, es el dale que vá de la Plata Dulce…es el comprender que a esto no lo arreglan ni Macri ni Milei,..y mucho menos Fernández o Massa… Así estamos, pa’l carajo Mendieta.!
Maria Haydee Gallardo says:
No entiendo de economía solo la «doméstica».Detesto al lperonismo y kich…..Milei algunas cosas está haciendo bien,Pero no todo, hay gente con mucha necesidad
Romina says:
Tenes una jubilación y durado digno gracias a la ley que saco CFK de kas empleadas domésticas no seas pelotuda
Bea says:
Creo que es peor aún porque ni siquiera se dan cuenta de la ilusión de inmunidad …
Ellos solo saben que hubo un estado y que no estuvo presente de la manera que necesitaba el pueblo,el estado estaba si….pero solo para la corrupción interna esa…. lamentablemente es la lectura de un pueblo educado por los medios de comunicación
Y nosotros como militantes ayudamos a fomentar todo eso me siento una idiota servil al comandante de turno ….
Encima teníamos el discurso combativo de la pobreza siento vergüenza de mi misma te juro
Marta says:
Sr Director:..Dijo lo que muchos pensamos y sostenemos..palabras exactas Sr! ..Sin desperdicios! Lo aplaudo de pie!!! ✌️
Rafael says:
Que verdades .. será que nosotros los humanos somos tan bueno y tan malos a la vez ? O somos más ciegos de lo que creemos ?
Celia says:
23 años de renovación y el empleado público siempre cobro mal. Aún cuando en el gobierno de Néstor Kirchner se recibía mucha plata. O contame cómo los funcionarios entran con una mano atrás y otra adelante y se vuelven millonarios. Que Rovira justifique su mansión con el sueldo de Empleado Público porque siempre cobro del Estado
Victoria Daniela says:
Hola Luis, mejor descripto imposible. Los únicos que no van a entender son los que no quieren,los mismos que dicen,YO TRABAJO Y TRABAJÉ SIEMPRE CON EL GOBIERNO QUE SEA,NO SOY VAGO, blablabla y las mismas boludeces. Nadie niega que se deba trabajar,el tema son las condiciones en las que lo hacemos. Está regado de éstos en mí barrio,mí trabajo, hasta algunos familiares lamentablemente. Es lo que lograron los medios,ponernos unos contra otros ,sin pensamiento propio,solo repitiendo frases de odio.
Lo que creo que pensó la mayoría,es que éste gobierno nacional iba a sacar a los ñoquis y de ésta manera sobraría plata para repartir equitativamente con aumentos entre nosotros la clase trabajadora que dependemos de nuestro sueldo para vivir, pero lo único que se vió hasta ahora fué recortes indiscriminados y lo que debería sobrar nunca llega. Sacan gente para meter su gente nomás, igual o más ñoquis que los otros. Otra cosa muy evidente es que no les importa cuan mal se presenta su situación actual, están conténtos de que perdió el kirchnerismo. O sea,mensos mismo.Obviamente yo no voté a Milei, tampoco estaba mucho mejor la otra opción, solamente que viendo la forma que actuaba el primero, sabía que él no debía estar al frente de nuestro país. Voy a ir a votar feliz de la vida cuando haya candidatos que merezcan mí voto. Mientras tanto,que la fuerza nos acompañe!
Abel says:
Una de las mejores reflexiones que leí de la actualidad en la provincia y en el país.
Nadie lo pudo explicar mejor.
Alejandro says:
Totalmente de acuerdo con la nota, es bastante objetiva, pero hay un punto que normalmente no se tiene en cuenta a la hora de analizar las urnas. El problema de los bajos salarios, los acomodos políticos y el proteccionismo judicial tanto para empresarios como para funcionarios públicos existen y ha existido desde este gobierno hasta en gobiernos anteriores. El tema es que las redes sociales se han vuelto el enemigo número uno de los oligarcas del poder, porque no pueden dar un solo paso en falso sin que una cámara los esté grabando para ser escrachados públicamente ante la multitud de ciudadanos, a través de plataformas informativas de las cuales estos oligarcas no poseen control (Facebook, X, Instagram, etc.), de esta manera, se han descubierto imágenes, audios, videos y textos que han desenmascarado la gran hipocresía que venden los políticos en sus discursos para conseguir los votos que los lleven al poder. Por lo cual, estos ya no pueden apalancarse de los medios oficialistas para proteger sus malversaciones o tergiversar la información. Mientras la economía no mejore, pero por detrás, sigan habiendo funcionarios públicos enriqueciéndose a través de la política, ocultando su falta de moral, beneficiando a su grupo íntimo y social con puestos en el gobierno, protegiendo los crímenes de sus hijos, familiares, amigos, socios, etc para que puedan evitar la cárcel y, mientras sigan mirando por sobre el hombro a la sociedad que los vota para que ocupen el lugar en el que están, el ciudadano seguirá en búsqueda de esa alternativa diferente (sea errada o no) que enseñe al funcionario público que el verdadero poder está en las urnas, la gente no vota de manera equivocada, la gente vota ideas, vota planes económicos, vota políticas públicas, y por sobre todo, VOTA MORAL. Y últimamente, la moral es lo que ha escaseado en todos los funcionarios de gobierno de turno. Todo funcionario hoy en día habla hacia el pueblo de crisis económica, pero lo que el ciudadano de a pie se pregunta es: ¿Qué tanto les afecta la crisis económica a ellos en particular? Porque ciudadanos en la pobreza hubo siempre, pero ¿políticos en la pobreza?
Anahi says:
Expectacular esa nota Sr. Director, dijo lo que es realidad, más claro imposible.