Cuánto tiempo y en qué horario conviene dormir la siesta, según la ciencia

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Imagen ilustrativa. / Foto: MisionesOpina

Dormir la siesta es una práctica habitual en muchas culturas y, lejos de ser solo un gusto personal, hoy cuenta con respaldo científico. En contextos de jornadas extensas, estrés, calor o falta de descanso nocturno, el cuerpo experimenta una caída natural de la energía durante la tarde que puede traducirse en somnolencia, menor concentración y fatiga mental.

Según una revisión publicada en la revista científica Sleep Medicine Reviews, la siesta puede convertirse en una herramienta útil para recuperar el estado de alerta y mejorar funciones cognitivas como la memoria y la atención, siempre que se realice de manera estratégica. La clave no está solo en dormir, sino en cuánto y cuándo.

Cuánto tiempo conviene dormir para que la siesta sea efectiva

La duración es uno de los factores más importantes. Los estudios analizados por Sleep Medicine Reviews coinciden en que las siestas cortas, de entre 10 y 30 minutos, son las que ofrecen mayores beneficios sin efectos adversos.

Dormir entre 10 y 30 minutos es el tiempo recomendado para evitar la sensación de pesadez al despertar. (Foto: Adobe Stock)
Dormir entre 10 y 30 minutos es el tiempo recomendado para evitar la sensación de pesadez al despertar. (Foto: Adobe Stock)

Este tipo de descanso breve mejora el rendimiento mental, reduce la sensación de cansancio y no genera la llamada “inercia del sueño”, esa pesadez que aparece cuando se despierta de fases más profundas. En cambio, siestas más largas pueden provocar desorientación al despertar y afectar el descanso nocturno, especialmente en personas con dificultades para dormir.

El mejor horario para dormir la siesta sin afectar el sueño nocturno

El momento del día también es determinante. Según la evidencia científica, el horario más conveniente se ubica después del almuerzo y antes de media tarde, generalmente entre las 13 y las 16 horas.

Este período coincide con una baja fisiológica del nivel de alerta regulada por los ritmos circadianos. Dormir la siesta más tarde, especialmente cerca del atardecer, puede reducir la necesidad de sueño acumulada y dificultar conciliar el descanso por la noche, alterando el ritmo habitual.

Para quiénes es más útil la siesta

La revisión científica señala que la siesta puede ser especialmente beneficiosa en personas con déficit de sueño, trabajadores con horarios extensos o rotativos, estudiantes y adultos mayores, que suelen presentar un descanso nocturno más fragmentado.

Sin embargo, en casos de insomnio crónico, los especialistas recomiendan precaución: siestas largas o tardías pueden reforzar el problema. En estos casos, el descanso diurno debe evaluarse dentro de un abordaje integral del sueño.

Fuente: TN

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