La economía de Milei

Crisis en la forestoindustria: ventas desplomadas y empresas al límite

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Imagen ilustrativa. / Foto: MisionesOpina

La forestoindustria misionera atraviesa uno de los momentos más delicados de los últimos años. La combinación de caída en las ventas, aumento de los costos energéticos y dificultades financieras puso a numerosos aserraderos en una situación crítica, con producción reducida y altos niveles de capacidad ociosa.

Así lo advirtió Enrique Bongers, presidente de la Asociación Maderera Aserraderos y Afines del Alto Paraná (AMADAYAP), quien describió el inicio del año como “catastrófico” para el sector. Según explicó, a la habitual baja de actividad de enero y febrero se sumó un contexto económico complicado que ya venía golpeando a la industria desde fines del año pasado.

“El movimiento recién empezó a aparecer hacia las últimas semanas de febrero, y más por reposición de stock que por una recuperación real del mercado”, señaló.

En ese escenario, muchos aserraderos volvieron a vender al mercado interno, pero en condiciones financieras cada vez más exigentes. Para poder colocar la producción, las empresas ofrecen promociones y aceptan pagos con cheques a 30, 60, 90 o incluso hasta 150 días, lo que genera una fuerte presión sobre el flujo de caja.

A esta situación se suma otro problema central: los precios de la madera prácticamente no aumentaron durante el último año, pese a que los costos productivos siguieron creciendo.

“Hace más de un año que el precio de la madera no se mueve, algo muy difícil de sostener con todos los aumentos que absorbió la industria”, advirtió Bongers.

La baja demanda provocó además que muchas plantas trabajen por debajo de su capacidad. Algunos aserraderos redujeron turnos y otros todavía no retomaron plenamente la producción tras el receso de verano, limitándose a remanufacturar stock de madera seca acumulado en depósitos.

En paralelo, algunas empresas intentan sostener la actividad a través de exportaciones, principalmente hacia Centroamérica, Asia o Estados Unidos. Sin embargo, el contexto internacional tampoco resulta favorable.

“Se está exportando, pero con precios muy bajos. En muchos casos se produce más para sostener el empleo que por rentabilidad”, admitió el dirigente empresario.

El aumento de los costos energéticos aparece como otro de los factores que más golpea a la actividad. Según Bongers, la potencia contratada de electricidad tuvo incrementos cercanos al 600% en el último año, lo que impacta de lleno en la estructura de costos de los aserraderos.

A eso se suman los aumentos en combustibles y la presión impositiva, que según el sector sigue siendo uno de los principales obstáculos para la competitividad.

Frente a este escenario, algunas empresas comenzaron a analizar herramientas como el procedimiento preventivo de crisis para reorganizar su situación laboral y financiera, aunque por el momento ninguna firma asociada a la cámara tomó esa decisión.

El panorama se vuelve aún más complejo por el atraso cambiario, que según el sector limita la competitividad exportadora frente a países como Brasil o Chile.

“Con un dólar más alto podríamos cerrar números, pero hoy muchas empresas directamente no pueden exportar”, explicó Bongers.

De prolongarse este escenario, el dirigente advirtió que los aserraderos más pequeños podrían enfrentar dificultades crecientes para sostenerse.

“Si esta situación se mantiene durante varios años, muchos aserraderos chicos que no tengan nichos específicos van a tener que reconvertirse”, concluyó.

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