Adorni y la victoria de la casta
Por Matías Blanco*
Los bochornos, escándalos y sainetes que rodean al jefe de Gabinete de Ministros de la Nación siguen acumulando episodios que superan la inventiva de guionistas de cualquier serie taquillera que sea posible de sintonizar en Netflix, aunque en este escenario las novedades a veces ya colisionan con los límites del buen gusto.
Tanto en la vida cotidiana como en la comunitaria, hay hechos que pueden ser bisagra o desencadenantes del denominado “efecto mariposa”, aludiendo a la icónica película.
Seguramente Manuel Adorni ni en sus pesadillas más horrendas habría imaginado las cantidades industriales de cal que le cayeron encima desde que el 6 de marzo pasado se conoció que su esposa, Bettina Angeletti, subió al avión presidencial que trasladó a Javier Milei y parte del gabinete al Argentina Week —que se desarrolló en Nueva York—, al cual fueron varios gobernadores considerados “dialoguistas” buscando mostrar las bondades que poseen los territorios provinciales en busca de que inversores extranjeros posen sus ojos sobre ellos (y, eventualmente, sus recursos naturales).
Mientras Milei se deshacía en gritos e insultos contra los empresarios Paolo Rocca (CEO de Techint) y Javier Madanes Quintanilla —voz de mando detrás de la desgraciada FATE y la poderosa Aluar—, que horrorizaron a los grandes popes de la comunidad inversora internacional, en Argentina los ciudadanos conocieron las aventuras suntuosas de Adorni.A la participación de “colada” de Bettina Angeletti en el Argentina Week, luego se sumó que en los feriados de Carnaval 2026 (ocurridos el 16 y 17 de febrero) se supo que la familia Adorni tuvo una escapada relámpago a la paradisíaca y opulenta ciudad uruguaya, a la que se trasladó en un avión privado junto al periodista y amigo de la familia Marcelo Grandío.
El exvocero presidencial y legislador porteño testimonial (porque jamás asumió), luego de haber obtenido un resonante triunfo electoral en mayo de 2025, trabó una entrañable amistad con el comunicador que para el gran público fue conocido durante la primera década de los 2000, cuando era panelista de los programas deportivos conducidos por Sebastián “El Pollo” Vignolo en Fox Sports.
Poniendo la lupa sobre las peripecias “adornescas”, se supo que la productora Imhouse —creada por Grandío— poseía al menos cuatro contratos para producir programas en la TV Pública, esa misma que los libertarios juraron destruir “para desmontar el nido de ñoquis adoctrinadores que se financiaban con los impuestos de los argentinos”; pero como muchas de las iniciativas de esta gestión mileísta, a la hora de la verdad solamente se trataba “de desvestir a un santo para vestir a otro”, tal cual reza el refrán popular.
Cuando se lo interrogó acerca del financiamiento del viaje a PDE (Punta del Este) en los días carnavalescos, Grandío respondió que cada uno “pagó su parte” e incluso Adorni le habría dicho que “no se preocupara porque pagaba el Estado”.
Una declaración que uno, al analizarla, no sabe si debiera tomarla como sincera, grotesca o cínica; tal vez una mezcla de todas esas sensaciones.
En las primeras de sus apariciones públicas en pos de aclarar todos los desaguisados, el 25 de marzo, en contacto con el periodista Luis Majul, Adorni consignó que su esposa viajó a Nueva York “invitada” por el presidente Milei y que todas las versiones acerca de la escasa pulcritud del viaje se debían a “seres dañinos llenos de maldad” y que ellos “solamente quieren vivir como personas sencillas, al igual que antes de todo esto”.
Sobre “el finde” en Punta, aseveró que abonó un proporcional emergido de sus ahorros y que esa excursión significó las únicas vacaciones que tuvo junto a sus hijos menores de edad en los más de dos años que lleva en la función pública.
Milei abonó esa teoría y replicó en su cuenta de X un mensaje que decía que el viaje de Angeletti tuvo “costo cero” porque en este tipo de flotilla siempre hay un asiento que queda libre. No hizo falta más que ese repost para que influencers libertarios quisieran quitarle valor al escándalo igualándolo con aquella historia de que la expresidenta y vice de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, supuestamente se hacía llevar los diarios a su casa en El Calafate una vez por semana.
Todo ello hubiese sido suficiente para salir del sainete si después no se hubiese conocido que el coordinador de ministros también viajó con la familia a la caribeña Aruba a fines de 2024, e incluso se insinuó que Angeletti habría invitado a las mamis del colegio a un viaje a Disney.
Luego también llegarían los préstamos de u$s 200.000 de dos jubiladas para adquirir su departamento en el barrio porteño de Caballito, la casa en el country Indio Cuá, la pileta con cascada que estaría climatizada y demás “consumos postergados”.
Dentro de su informe de gestión otorgado a la Cámara de Diputados el 29 de abril, Manuel Adorni juró que todo “estaba en orden” y que todo estaría aclarado cuando presentara su declaración jurada. En el medio también apareció la irreverente escribana Adriana Nechevenko, quien habría sido la encargada de certificar la operatoria prestamista de las jubiladas; ella tuvo que declarar “en dos tandas” en Comodoro Py porque había olvidado detalles en un primer momento.
Dentro de sus intervenciones mediáticas dejó el imbatible “definime conocer” con el objetivo de describir la presunta nula vinculación que tenía Adorni con las prestamistas, y también consignó que al frustrado contador “se le vino todo junto”, en referencia al elefantiásico crecimiento patrimonial junto a su desembarco dentro del gabinete violeta.
Quizás lo que más molestias desencadene en el caso del exvocero fue la prepotencia que utilizó para “señalar la paja en el ojo” y la manera cuasi violenta que profirió para aludir a cómo la gestión “anarcocapitalista” se abocaría a acabar con los privilegios que “empobrecieron a los argentinos durante décadas”.
También cómo se jactó de exhibir una hipotética radiografía hecha a un perro para inducir que este estudio era utilizado en pos de convalidar “el festival de pensiones por invalidez truchas que otorgó el kirchnerismo”, contribuyendo al operativo de criminalizar a las personas con discapacidad que puso en marcha el Gobierno Nacional con el solo hecho de aplicar recortes presupuestarios al sector.
También es inolvidable cómo lo hicieron abordar una conferencia de prensa a principios de abril, buscando zanjar la retroalimentación mediática del escándalo con todo el gabinete concurriendo a respaldarlo cuan barrabrava de equipo de fútbol en “un partido importante” por pedido expreso del Javo. Adorni no pudo más que estallar de furia ante las incongruencias y la falta de razonabilidad en sus explicaciones, y terminó lanzando el posteriormente famoso “sos apenas un periodista” ante colegas acreditados en la Casa Rosada.
Como todo en esta Argentina es descartable al movimiento de la vorágine informativa, tampoco debe olvidarse que en el transcurso de este escándalo la Casa Rosada estuvo cerrada al público por “presunto espionaje” que habrían hecho dos periodistas de Todo Noticias (TN), filmando mediante unos lentes especiales zonas públicas del edificio gubernamental que la Casa Militar, en consecuencia, consignó que no habría autorizado, en tren de solventar la argumentación de la acción penal emprendida.
Días más tarde, la denuncia fue desestimada por inexistencia de delito y así pasó a los anaqueles de la historia una de las afrentas más oprobiosas a la libertad de expresión que se tengan memoria durante un período democrático, sin más que un indignado comunicado de FOPEA.
Como las explicaciones siguieron sin aparecer, la que hizo su aparición fue la audaz y sagaz por partidas iguales Patricia Bullrich, exigiéndole a Adorni que presente “inmediatamente” su declaración jurada durante una entrevista el 6 de mayo en LN+. Horas más tarde y por idéntica señal, salió desencajado el mismísimo Javier Milei diciendo que la DDJJ del jefe de Gabinete ya se hallaba “en los detalles finales” para ser expuesta ante la opinión pública a la brevedad.
Resultado: de la rendición de bienes no se sucedieron noticias hasta finales del mes pasado, cuando se conoció que el matrimonio Adorni-Angeletti se habría acogido a la Ley de Inocencia Fiscal, mejor conocida como “Ley Espert”, bautizada en “recuerdo” al caído en desgracia exdiputado y sus vínculos con ¿el narcoempresario? Fred Machado.
El excompañero de Baby Etchecopar en Radio Rivadavia (otro singular personaje que regaló un sinfín de anécdotas del “pasado pobre” del alter ego de Karina Milei) volvió a la opinión pública en una entrevista con José Del Río en LN+, en la que brindó la insólita explicación de las inversiones en bitcoins y la irrisoria explicación de los u$s 513.000 en un pendrive.
Usted, lector, se preguntará: ¿cuál es la razón para que el presidente todavía conserve en el cargo a Adorni luego de tanta desprolijidad?.
La respuesta tal vez encierre más rasgos psíquicos y emocionales de Javier Milei que su pericia política.
A juzgar por lo que se ha visto en estos 30 meses de mandato, el mandatario es de las personas que se convencen de que un corrimiento, aunque sea mínimo, de sus ideas representa debilidad y servirle en bandeja la victoria “al enemigo”.
El riesgo que se corre con esto radica en visualizar a un presidente que se convierte en el principal fusible de todas las crisis de su gobierno, y llega un momento en donde si la llave maestra hace cortocircuito, lo que hay que cambiar no es solo un cable sino todo el sistema.
Mientras Milei se empeña en sostener lo que ya no debiera sostenerse, la oposición desde la trinchera del Congreso debate qué hacer para parar con la gangrena del deslomado.
Pasan desde las ambivalencias del PRO entre “no ser funcionales al kirchnerismo” y “permitir que el gobierno se victimice apoyando la moción de censura”, hasta un peronismo demasiado embretado en sus internas al que por momentos pareciera serle más sencillo que “fluya todo” y que la gente castigue en las urnas el año que viene.
El asunto es que la vida resulta más simple que la actividad rosquera de la política y, como bien retrató el diputado provincial del PAyS, Héctor “Cacho” Bárbaro, cuando presentó su proyecto de “beneplácito” por haberse conocido la declaración jurada de Adorni: “La Inocencia Fiscal no aplica a los pobres”. Se percibe la presencia de un poder que no escatima esfuerzos para elaborar leyes que lo protejan de sus irregularidades. Hecha la ley, hecha la trampa.
No es que se sobreactúe el rol de puritanos ni que el vivir en Argentina no haya sido útil para entender que la corrupción es algo endémico de la vida sociopolítica; sino lo que asombra en este caso es la nula dedicación que tuvieron a tratar de que no se percibiera el engaño a la población.Pareciera que ya no les importa el qué dirán.
Solo experimentan la sensación de impunidad y el vivir con poder como si durara para siempre.
Y aunque por estos días se intente el ejercicio de igualación a partir de los videos de los bolsos repletos de dólares de Martín Insaurralde y Jésica Cirio, no hay que comerse la curva. El robo de uno no tapa ni hace menos condenable el del otro.
Todo es repudiable.
Porque más que una política de Estado, antes que nada deberá llegar el día en que la moral se convierta en un estilo de vida.
*Periodista
Únete a nuestro canal de WhatsApp Unirme





Julio Barreda says:
Adorni es repudiable al igual que la corrupta Cristina. Uno por coimas de monedas y la otra, por robo de 1 PBI.