Cuando la banca deja de representar a quienes la eligieron

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Imagen ilustrativa. / Foto: MisionesOpina

Por Ariel Pepe Pianesi*

En los últimos tiempos vimos casos de concejales electos por la Unión Cívica Radical que, a mitad de mandato, decidieron incorporarse a otro espacio político, en este caso, La Libertad Avanza.

Más allá de las decisiones personales, que siempre deben ser respetadas, este tipo de situaciones abre un debate necesario, ¿A quién pertenece una banca: a la persona o al espacio político que la llevó como candidata?

Quienes fueron elegidos por una lista no lo hicieron en soledad. Fueron parte de un proyecto colectivo, de una identidad política, de una propuesta programática que los vecinos acompañaron con su voto. No se votan nombres aislados: se votan ideas, equipos y trayectorias.

Por eso, cuando un representante decide cambiar de espacio político en pleno mandato, se rompe un contrato básico con la sociedad. No es simplemente una decisión individual: es una alteración de la voluntad popular.

Nuestra legislación provincial es clara al respecto. La ley orgánica de partidos políticos establece que las bancas en los cuerpos deliberativos pertenecen a los partidos que postularon las candidaturas. No se trata de una formalidad jurídica: es una garantía institucional para respetar lo que la gente votó.

Nadie discute el derecho a cambiar de opinión, a revisar convicciones o incluso a integrarse a otro espacio político. Eso es parte de la dinámica democrática. Pero ese cambio debería tener una consecuencia lógica: dejar la banca y permitir que asuma quien sigue en la lista.

Ahora bien, hay otro aspecto que no puede pasar desapercibido. El rol del espacio político que recibe a estos representantes.
La Libertad Avanza ha decidido mostrar estas incorporaciones como si se tratara de fichajes deportivos, celebrando pases de personas que fueron electas por otros partidos, incluso dentro del mismo arco opositor. No se trata de un detalle menor: es una práctica que reproduce exactamente aquello que dicen venir a cambiar de la política tradicional.

Si el objetivo es construir una alternativa real al oficialismo, estos gestos van en sentido contrario. Debilitan a la oposición, erosionan la confianza entre espacios políticos y dificultan la construcción de una agenda común.

La política necesita reglas claras, coherencia y respeto. Sin eso, todo discurso de cambio queda vacío.

Cambiar la política no es solo decirlo. Es, sobre todo, hacerlo.

*Presidente UCR Distrito Misiones.

  1. es lo mismo cuando perteneces a un partido y no le das respuesta a tus Correligionarios en 16 años de banca sos un GRAN CARAFURA PIANESI, no te olvides de que vos fuíste un invento de Hernan Damiani JAMAS MILITASTE PARACAUDISTA TOTAL

    • Magdalena Faleiro says:

      yo lo veo y doy fé de que Pepe está con la gente! lo podés ver , si querés! cuando puedas date una vuelta por la feria ,lo vas a ver…

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