Avanzan las diligencias e investigaciones para esclarecer y arrojar algo de justicia por la muerte de Claudia Batista (28), atacada en la noche del domingo en la casa que compartía con su expareja y sus hijos en San José. Justamente el joven es el principal sospechoso, y cabrían pocas dudas de su participación en el femicidio. Porque, según confiaron fuentes conocedoras del caso a El Territorio, el hombre se presentó espontáneamente en la comisaría momentos después del crimen.
Detenido desde el domingo, el acusado de 25 años tuvo su primer contacto formal con la justicia esta mañana en su cita indagatoria. Por subrogación, el procedimiento estuvo a cargo del juez de Instrucción 2 de Posadas, Juan Manuel Monte.
Fuentes consultadas precisaron que el confeso femicida, que permanecía arrestado en una comisaría de jurisdicción de San José, fue trasladado hasta la sede capitalina. Allí se expusieron los elementos probatorios en su contra.
Por recomendación de su abogado defensor, el muchacho decidió guardar silencio y se abstuvo de escuchar los cargos por los que se lo acusa. Sin más declaraciones ni ampliaciones sobre lo sucedido aquella noche, fue imputado formalmente por el delito de femicidio -esto es, homicidio agravado por mediar razones de género-.
El pesar y el malestar persisten en el entorno familiar de Claudia, madre de cinco hijos -dos de ellos que tenía con el femicida-. Hoy las criaturas están al cuidado de sus abuelos y familiares paternos: se espera que puedan acceder a tratamiento psicológico y a una ayuda económica que les corresponde según la Ley Brisa (27.452).
Antecedentes de violencia
El femicidio de Claudia reveló, una vez más, la violencia sistemática que sufren las mujeres en entornos domésticos. El ataque a machetazos que acabó con su vida fue el fin de un historial de violencia que, denunció su hermana Patricia, padecía hace tiempo. "Siempre fue violento con ella", reconoció la pariente en entrevista con medios locales. La víctima incluso radicó una denuncia por violencia de género contra su ex, pero al tiempo la rectificó porque habría sido amenazada por éste, alegando que se iba a suicidar.
Sobre los últimos momentos de vida de la mujer oriunda de Leandro N. Alem, su hermana contó que el acusado "llegó a la casa con otro hombre y se puso a tomar. Después pasó lo que pasó".
El ensañamiento del tipo fue tal, que la víctima "quedó desfigurada, le destrozó la cabeza con un machete. No tenemos palabras", lamentó entre lágrimas su familiar. Desde el entorno sospechan que "ella estuvo amenazada y ya sabía lo que le podía pasar".
Es que apenas unas horas antes de la fatalidad, Claudia compartió estados en su cuenta de WhatsApp que, según sintió su hermana, "eran de despedida". Sin embargo, restan nuevas pruebas y diligencias para terminar de reconstruir la escena del femicidio y los últimos movimientos del agresor.
Todavía con dolor, sus allegados exigen justicia y una condena para el responsable: "Ojalá que se pudra en la cárcel", sentenció Patricia.
Fuente: El Territorio




