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El Instituto Provincial de Lotería y Casinos (IPLyC) llegará a 2027 con una proyección de aportes al Estado provincial de $6.654 millones, un crecimiento de aproximadamente 7% respecto del ejercicio anterior, pero también con una actividad atravesada por la caída del consumo, el cierre de casinos y agencias y una transformación acelerada de los hábitos de los apostadores.

El escenario fue presentado este lunes por el presidente del organismo, Héctor Rojas Decut, durante su exposición ante la Comisión de Presupuesto de la Cámara de Representantes, en el marco del tratamiento del proyecto de Presupuesto General de la Provincia para el próximo año.

Rojas Decut hizo especial énfasis en una característica del IPLyC: no se trata de un organismo que reciba recursos del presupuesto provincial. Por el contrario, genera utilidades que luego se transforman en aportes destinados a diferentes organismos y programas del Estado.

“El IPLyC no recibe un solo peso de los $5,2 billones que se están tratando en este proyecto de ley, sino que, por el contrario, es un sujeto aportante”, remarcó.

El aporte previsto para 2027 será, por lo tanto, de $6.654 millones. Pero el incremento relativamente moderado de los recursos proyectados también refleja las dificultades que atraviesa la actividad.

Menos consumo y un cambio en los hábitos de juego

El titular del IPLyC describió un mercado que está cambiando por dos razones simultáneas. Por un lado, la caída general del consumo afecta la recaudación. Por otro, las nuevas generaciones tienen una relación diferente con el juego y muestran una mayor inclinación hacia las propuestas digitales.

La consecuencia ya se observa en la estructura física del Instituto.

En los últimos 18 meses dejaron de funcionar ocho salas de casino, mientras que diez agencias cerraron durante los últimos años. Los cierres de casinos significaron la pérdida de 298 puestos de trabajo.

La red tradicional, sin embargo, continúa teniendo un peso significativo: el IPLyC cuenta con 175 agencias y alrededor de 1.700 familias vinculadas a la comercialización de juegos.

La respuesta del organismo es una reconversión tecnológica que busca acompañar el cambio de hábitos sin desarmar completamente esa estructura.

Durante este año fueron incorporados 951 dispositivos táctiles destinados a la captación de apuestas y al cobro mediante códigos QR.

En paralelo, el Instituto trabaja en una nueva plataforma digital, IPLyC Play, que a partir de 2027 buscará concentrar en un único canal toda la oferta online.

Actualmente existen plataformas separadas para casino y apuestas deportivas y otra destinada a la quiniela, además de cuatro plataformas de terceros concesionarios habilitadas para operar juegos de casino.

El objetivo es avanzar hacia una única plataforma institucional que reúna esas alternativas y permita sumar otras propuestas, entre ellas Quini 6, Poceada, Telekino y Keno.

La transformación digital también está acompañada por una política de juego responsable. Rojas Decut señaló que durante este año se firmaron convenios con la Secretaría de Estado de Prevención de Adicciones, fundaciones y organizaciones de la sociedad civil para ampliar los puntos de atención y fortalecer las herramientas de prevención.

También se reforzaron los mecanismos de autoexclusión, mediante los cuales una persona puede solicitar voluntariamente restricciones para acceder a determinadas modalidades de juego.

El reconocimiento sobre los códigos de descuento

Uno de los puntos más sensibles de la exposición fue la explicación sobre IPLyC Confort y los códigos de descuento que aparecen en los recibos de sueldo de los empleados públicos.

Rojas Decut explicó que IPLyC Confort es una empresa de servicios y que, a partir de una modificación realizada en 2022, se habilitó la posibilidad de instrumentar descuentos sobre los haberes de agentes públicos en el marco de convenios con prestadores y agentes financieros.

Ese mecanismo dio lugar a los denominados códigos de descuento.

El propio titular del IPLyC reconoció que, con el paso del tiempo, la herramienta quedó relacionada con una situación de sobreendeudamiento de trabajadores estatales.

La explicación oficial vinculó ese proceso con el deterioro del poder adquisitivo. Según planteó Rojas Decut, mientras los salarios evolucionaron a determinado ritmo, los costos de los servicios y los gastos familiares aumentaron a una velocidad mayor.

El resultado fue una reducción progresiva del salario disponible hasta generar situaciones en las que los trabajadores ya no podían afrontar simultáneamente las cuotas y sus gastos básicos.

“En algún punto eso generó una situación de agobio que claramente el disponible del salario del trabajador no daba para cubrir sus necesidades básicas”, sostuvo.

CUAD: el alivio no es automático

Frente a ese escenario, la Provincia puso en marcha dos instrumentos: la incorporación del IPLyC al Código Único de Administración de Descuento (CUAD) y el Programa de Asistencia Extraordinaria Financiera.

Rojas Decut aclaró que el IPLyC no había formado parte originalmente del CUAD, creado en 2019, y que la incorporación de IPLyC Confort se produjo posteriormente, a partir de las modificaciones de 2022.

Un punto clave es que los trabajadores no ingresan automáticamente a estos mecanismos.

Cada agente debe solicitar voluntariamente el acogimiento, dado que se trata de una modificación de las condiciones del contrato de crédito.

“Es un trámite individual y muy sencillo”, aseguró el funcionario.

El procedimiento puede realizarse de manera presencial en las delegaciones habilitadas en Posadas, Oberá y Eldorado o mediante el correo electrónico establecido por el Ministerio de Hacienda.

Hasta el momento de la exposición, unas 1.300 personas ya habían accedido a estas herramientas.

Rojas Decut sostuvo que todavía existe un universo importante de trabajadores que podría beneficiarse y pidió difundir el mecanismo para que quienes se encuentren comprendidos puedan solicitarlo.

El Maitei cambia de estrategia

La situación del Hotel Maitei también ocupó un lugar importante durante la exposición.

El establecimiento, propiedad del IPLyC y vinculado a IPLyC Confort, dejó de ser explotado por la empresa concesionaria luego de que esta solicitara rescindir el contrato ante la pérdida de rentabilidad.

La concesión había comenzado en 2022. Según explicó Rojas Decut, durante los primeros dos años la explotación tuvo un desempeño favorable, pero posteriormente la caída de la actividad turística en Posadas, la reducción de los pernoctes y la retracción del consumo modificaron las condiciones del negocio.

La concesión finalizó el 31 de julio.

El hotel tiene 99 habitaciones y contaba con 23 empleados. Rojas Decut destacó que la negociación permitió garantizar el pago del 100% de las indemnizaciones correspondientes a los trabajadores.

Desde entonces, el IPLyC asumió la custodia y conservación del inmueble.

El establecimiento permanece cerrado mientras se define una nueva modalidad de explotación.

El organismo buscará un operador privado especializado, aunque con una propuesta diferente a la anterior. El objetivo es aprovechar las siete hectáreas del predio y complementar la actividad hotelera con otros servicios.

Entre las alternativas mencionadas aparecen canchas de pádel y fútbol, comercios de cercanía y otras actividades capaces de generar circulación durante todo el día.

Un hotel pensado para otra Posadas

Rojas Decut explicó que el Maitei fue concebido en 2009, cuando la ciudad tenía un esquema turístico diferente, más vinculado al Centro del Conocimiento y al turismo de eventos.

Con el paso de los años, los principales circuitos de circulación turística se desplazaron hacia la zona costera y el centro de Posadas.

El crecimiento de Itaembé y la futura construcción de una estación de transferencia frente al predio pueden modificar nuevamente las condiciones de ubicación del establecimiento.

Por eso, la idea del IPLyC es que el futuro proyecto no dependa exclusivamente de la actividad hotelera.

El edificio conserva prácticamente todo su equipamiento: las 99 habitaciones, camas, colchones, televisores y equipos de aire acondicionado. Algunas instalaciones requieren mantenimiento y modernización, especialmente el mobiliario y la fachada. También fueron detectados equipos que no funcionan.

La apuesta oficial es encontrar un operador privado que pueda convertir esas siete hectáreas en una propuesta más amplia.

Una idea para financiar al sector cultural

Durante la exposición apareció además una propuesta que excede la actividad tradicional del IPLyC.

Rojas Decut planteó la posibilidad de implementar un mecanismo similar a un bono destinado al sector cultural. El Estado aportaría el premio y serían los propios artistas quienes comercializarían los bonos, utilizando la recaudación para financiar instrumentos y otras necesidades de su actividad.

El funcionario lo presentó como una herramienta de articulación entre el Estado y el sector privado.

“No regalamos el pescado, sino que le damos la caña y tratemos de que lo pesquen”, graficó.

Como ejemplo, mencionó la posibilidad de que un premio de $20 millones genere una recaudación de $200 millones mediante una adecuada comercialización.

También destacó el trabajo que el Instituto desarrolla con productores misioneros.

El IPLyC dispone de un salón de exposición destinado a fabricantes y productores locales y trabaja junto al Ministerio de Industria para fortalecer ese espacio como plataforma de exhibición y comercialización.

La intención es especialmente relevante para pequeños productores del interior, entre ellos fabricantes de muebles, que pueden utilizar ese espacio para mostrar y vender sus productos.

Un organismo que se reconvierte

La exposición de Rojas Decut dejó planteada, en definitiva, una realidad con dos caras.

El IPLyC proyecta aportar $6.654 millones al Estado provincial en 2027 y continúa siendo uno de los organismos que generan recursos para el financiamiento de políticas públicas. Pero lo hace mientras su propia actividad atraviesa una reconversión profunda.

El casino tradicional pierde espacio, las agencias enfrentan el retroceso del consumo y las plataformas digitales ganan terreno. Al mismo tiempo, el organismo debe sostener una red de 175 agencias y la actividad de unas 1.700 familias, mientras busca nuevas herramientas para competir en un mercado que cambia rápidamente.

En paralelo, deberá resolver el futuro del Hotel Maitei y administrar las consecuencias de un mecanismo de financiamiento que, según reconoció su propio titular, terminó contribuyendo al sobreendeudamiento de trabajadores públicos.

El Presupuesto 2027, para el IPLyC, no es solamente una discusión sobre cuánto dinero aportará al Estado. También expone el desafío de transformar su modelo de negocios sin perder su estructura territorial y, al mismo tiempo, hacerse cargo de los efectos sociales de esa transformación.