El fuerte aumento de las tarifas del transporte público ya muestra consecuencias concretas sobre el uso del servicio. Según un informe elaborado por el Instituto Argentina Grande (IAG), los viajes en colectivo cayeron un 10,48% entre los primeros meses de 2023 y el mismo período de 2026, en un contexto marcado por una fuerte pérdida del poder adquisitivo y una suba histórica de los boletos.
De acuerdo con el relevamiento, desde noviembre de 2023 el precio del boleto de colectivo acumuló un incremento del 1.248%, muy por encima de la inflación registrada en el mismo período, que alcanzó el 303%. Esto significa que el costo del transporte urbano aumentó más de cuatro veces por encima del nivel general de precios de la economía.
La comparación con la evolución de los ingresos resulta aún más contundente. El informe sostiene que ninguno de los principales indicadores salariales logró acompañar el ritmo de los aumentos tarifarios. Mientras la inflación acumuló un 303,5%, los salarios del sector privado registrado crecieron 274,6%, los salarios públicos provinciales 257,3% y los salarios públicos nacionales apenas 152,7%.
En otras palabras, viajar en colectivo se volvió progresivamente más caro para trabajadores, empleados públicos y jubilados, obligando a muchas familias a reducir viajes, reorganizar recorridos o directamente limitar desplazamientos para ahorrar dinero.
El fenómeno no se observa únicamente en los colectivos. El estudio muestra una caída generalizada en el uso del transporte público. Los viajes en tren registraron una baja del 15,05%, mientras que los realizados en subte se redujeron un 20,76%.
Las tarifas, en tanto, tuvieron incrementos mucho más pronunciados. El boleto de tren acumuló una suba del 2.735%, mientras que el subte aumentó 1.847%. Ninguno de esos incrementos encuentra correlato ni en la evolución de los salarios ni en la inflación.
Para los autores del informe, el encarecimiento del transporte forma parte de un proceso más amplio de ajuste sobre los servicios públicos y los gastos cotidianos de los hogares. En ese escenario, el transporte comenzó a representar una porción cada vez mayor de los ingresos familiares, especialmente para quienes deben realizar varios viajes diarios para trabajar, estudiar o acceder a servicios básicos.
Aunque los datos corresponden al sistema nacional de transporte, la tendencia también genera preocupación en provincias como Misiones, donde miles de trabajadores, estudiantes y jubilados dependen diariamente del colectivo para movilizarse. En ciudades como Posadas, Oberá, Eldorado o Puerto Iguazú, el transporte urbano constituye uno de los gastos fijos más importantes para numerosas familias.
El informe concluye que la combinación de tarifas en fuerte ascenso, salarios rezagados e inflación acumulada terminó impactando en la demanda del servicio. Los usuarios no dejaron de viajar porque haya menos necesidad de trasladarse, sino porque hacerlo cuesta cada vez más.
La caída de más del 10% en la cantidad de pasajeros aparece así como uno de los primeros indicadores concretos de cómo el deterioro del poder adquisitivo comienza a modificar hábitos cotidianos y a restringir el acceso a un servicio esencial para millones de argentinos.
Fuente: Informe semanal "Qué decimos sobre economía", Instituto Argentina Grande (IAG), junio de 2026.




