Comandante Andresito es uno de los municipios donde mejor se puede medir el costo económico que tiene la crisis yerbatera. Allí, el bajo precio que reciben los productores por la hoja verde no solo afecta la rentabilidad de las chacras, sino que también reduce la circulación de dinero en toda la economía local.
Un informe elaborado por el Ministerio del Agro de Misiones calculó que la diferencia entre los aproximadamente 250 pesos por kilo que actualmente reciben los productores y un precio cercano a 700 pesos, considerado necesario para garantizar la sustentabilidad de la actividad, representa una pérdida anual de 64.800 millones de pesos para el municipio.
La magnitud del dato queda expuesta al compararlo con el presupuesto municipal. Durante 2026, Andresito cuenta con recursos estimados en 4.700 millones de pesos para financiar todos los servicios públicos, la obra pública, la asistencia social y el funcionamiento del Estado local. La riqueza que deja de generar la actividad yerbatera equivale a casi catorce veces ese presupuesto.
La comparación no busca equiparar recursos públicos con ingresos privados, sino mostrar el peso que tiene la yerba mate dentro de la economía del municipio y cuánto dinero deja de circular cuando el precio de la materia prima se derrumba.
Según el estudio, Andresito posee unas 18.000 hectáreas implantadas con yerba mate y produce alrededor de 144 millones de kilos de hoja verde por año, tomando un rendimiento promedio de 8.000 kilos por hectárea.
Con los valores actuales, esa producción genera ingresos cercanos a 36.000 millones de pesos para los productores. Si el precio alcanzara los 700 pesos por kilo, los ingresos ascenderían a 100.800 millones, dejando una diferencia de 64.800 millones de pesos que hoy no ingresan a la economía del municipio.
Ese dinero no queda únicamente en manos de quienes producen. La actividad yerbatera mueve prácticamente toda la economía de Andresito. Cada peso que ingresa al productor termina financiando salarios de tareferos, contratistas y transportistas, además de la compra de combustible, fertilizantes, repuestos, maquinaria e insumos para las chacras.
También sostiene la actividad de supermercados, ferreterías, talleres mecánicos, estaciones de servicio, corralones, comercios de distintos rubros y pequeños emprendimientos que dependen del movimiento económico generado por la producción primaria.
Cuando ese ingreso disminuye, el efecto se multiplica rápidamente. Baja el consumo, se postergan inversiones, disminuyen las ventas y se resiente la recaudación municipal, afectando incluso la capacidad económica del propio Estado local.
El informe utiliza a Andresito como ejemplo para explicar un fenómeno que atraviesa buena parte del interior de Misiones, donde la yerba mate continúa siendo la principal actividad económica.
El escenario se agravó tras la desregulación del mercado yerbatero impulsada por el Gobierno Nacional. Desde que el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) perdió la facultad de fijar precios mínimos para la hoja verde, las operaciones quedaron libradas a la negociación entre productores e industrias. Como consecuencia, los valores pagados por la materia prima cayeron, mientras crecieron los reclamos de los productores por considerar que los precios actuales no alcanzan para cubrir los costos de producción.
En ese contexto, el Ministerio del Agro sostiene que recuperar un precio que permita sostener la rentabilidad no solo beneficiaría a las familias productoras, sino que implicaría reactivar toda la economía local.
En una localidad como Andresito, donde la producción yerbatera constituye el principal motor económico, el precio de la hoja verde deja de ser una discusión exclusivamente sectorial. Se transforma en un factor que determina cuánto dinero circula en los comercios, cuántas inversiones se realizan, cuánto empleo se genera y cuál es la capacidad de crecimiento de todo un municipio.




