En un contexto económico complejo que obliga a las familias a cambiar sus hábitos de consumo y a administrar cada peso con mayor cuidado, el Mercado Central de Misiones se convirtió en una alternativa cada vez más elegida por los consumidores. Durante los últimos tres meses, el ingreso de compradores particulares aumentó más de un 30%, impulsado por precios más convenientes y la posibilidad de adquirir productos en pequeñas cantidades.
El presidente del Mercado Central, Fernando Toledo, destacó que el crecimiento refleja una transformación en la forma de comprar de las familias misioneras, que dejaron de realizar grandes compras para priorizar lo necesario para el consumo diario.
“Vemos que la gente busca precios y el Mercado Central siempre es la mejor opción. Muchas familias que antes elegían otros comercios hoy vienen acá porque pueden comprar más y gastar menos”, explicó.
Uno de los cambios centrales que permitió acompañar esta nueva realidad fue la implementación de ventas por kilo, dejando atrás el esquema tradicional de comercialización por bultos completos.

“Antes una familia compraba tres kilos de algún producto y hoy quizás lleva uno. Incluso hay personas que compran dos papas, una zanahoria y un poco de carne para cocinar el día. Esa es la realidad que estamos viviendo y tenemos que adaptarnos para estar cerca de la gente”, señaló Toledo.
Pero el rol del Mercado Central no se limita únicamente al abastecimiento. En los últimos días también amplió su tarea comunitaria y comenzó a asistir a clubes de abuelos que atraviesan dificultades para sostener la alimentación de sus integrantes.
La primera experiencia se desarrolla junto al Club de Abuelos San Gerardo, donde el Mercado aportará frutas, verduras y otros insumos necesarios para que los adultos mayores puedan volver a utilizar su cocina comunitaria y preparar sus comidas durante los fines de semana.
“Duele mucho ver a los abuelitos que se acercaban a buscar algo para comer y no tenían nada preparado. Desde el lugar que ocupamos decidimos involucrarnos y dar una solución concreta. En momentos de crisis hacen falta acciones concretas”, afirmó el presidente del organismo.
Toledo explicó que la situación se hizo más visible tras el acompañamiento del profesor Gustavo Rodríguez, quien trabaja con adultos mayores en actividades recreativas y permitió detectar la necesidad de asistencia alimentaria en distintos espacios comunitarios.
La iniciativa continuará expandiéndose a otros municipios. Según anticipó, el próximo paso será acompañar a un club de abuelos de Azara, dentro de una red de colaboración que busca llegar a más sectores vulnerables de la provincia.
Además de reforzar su función social, el Mercado Central continúa impulsando medidas para acompañar a los pequeños productores, como la eliminación del cobro de ingreso a motocicletas y la posibilidad de realizar ferias los domingos para comercializar productos remanentes de la semana.
Estas decisiones, sumadas a mejoras en infraestructura y servicios, fortalecieron al predio como un punto de encuentro entre productores y consumidores, permitiendo ofrecer alimentos frescos a precios más bajos y sosteniendo la actividad de quienes trabajan en la cadena productiva.
“Hoy cada peso cuenta. La gente se da cuenta de que en el Mercado Central puede hacer una compra más conveniente y llevar más productos por menos dinero”, concluyó Toledo.




