El intendente de Caraguatay, Mario Peyer, volvió a su cargo tras una licencia en el marco de una causa judicial por presunto abuso sexual y salió a responder con dureza: negó la acusación, aseguró tener pruebas a su favor y denunció una “operación política” en su contra.
“Soy víctima de un atropello”, afirmó en declaraciones a Canal 12, al rechazar la denuncia presentada por una empleada del Concejo Deliberante. La causa sigue en trámite y aún no tiene resolución, pero ya generó un fuerte impacto político en la localidad.
Peyer reconstruyó el día señalado en la denuncia y sostuvo que se trató de una jornada habitual, en la que entregó regalos a trabajadoras del municipio. “Tengo pruebas de que todo esto es una gran mentira”, insistió.
El jefe comunal también apuntó a un trasfondo político detrás del caso. “Me advirtieron que estaban armando algo en mi contra”, aseguró, y sugirió que incluso personas de su entorno conocían la situación antes de que se hiciera pública.
En paralelo, defendió su accionar ante la Justicia: afirmó que se presentó voluntariamente, entregó su teléfono y que no se encontraron elementos en su contra. Según su versión, el fiscal no habría reunido pruebas suficientes, aunque el expediente sigue abierto.
El caso combina una denuncia grave con tensiones políticas locales y deja un escenario incierto. Peyer volvió al poder, pero con una causa en curso y una disputa que ya se juega tanto en tribunales como en la arena política.




