Por Luis Huls*
El viernes, en Uruguay y Trincheras, la escena fue impactante: cerca de 500 jóvenes posadeños haciendo fila para dejar un currículum en un supermercado que todavía no abrió sus puertas. Quieren trabajar “en blanco” y un supermercado representa un resguardo económico con vacaciones, aguinaldo y sueldo seguro para quien no tiene nada o vive de “changas”.
Van dos años y casi tres meses desde que asumió el “especialista en crecimiento con o sin dinero” y el país entero ha estado a sus pies: las provincias y fuerzas políticas opositoras y aliadas han aceptado y acompañado en todo lo que pidió. Los legisladores nacionales le aprobaron todas las leyes, DNU, delegaciones y reformas estructurales para que pudiera desplegar el modelo que prometió en campaña. Según su propio discurso en la ONU, realizó 13 mil reformas en el Estado.

Ya pasó más de la mitad del mandato. Entonces la pregunta es simple: ¿Qué falta para que la economía crezca? ¿Cuánto tiempo más debemos esperar?
Porque el empleo no crece si la economía no crece. Todo lo demás es relato técnico y dibujo financiero. La economía real, la doméstica, muestra que el endeudamiento de las familias volvió a aumentar en febrero. La gente acude a la tarjeta porque la plata no le alcanza. Efectivamente, “no hay plata”. Está teniendo éxito su plan.
En enero, el ingeniero forestal Nicolás Ocampo le pidió al diputado libertario por Misiones, Diego Hartfield, que gestione una baja de impuestos nacionales para que el sector pueda competir porque se están fundiendo: 21% de IVA, hasta 35% de Ganancias, impuesto al cheque, combustibles. La respuesta fue el silencio.
Ahora lo mismo planteó Beigbeder, expresidente de la Cámara de Comercio. Preocupado por el cierre masivo de comercios y despidos de empleados, desmintió que la frontera sea una oportunidad. Lo que hay es invasión de productos más baratos desde Brasil y Paraguay, porque allá los impuestos son más bajos. Otra vez la pregunta: ¿IVA y Ganancias para cuándo?
Estos planteos concretos de los sectores económicos para generar crecimiento no están siendo escuchados. Pareciera que no forman parte del plan.
La reforma laboral, aprobada el mismo día que 500 chicos buscaban un empleo en blanco, se presenta como la llave mágica para crear puestos de trabajo. Pero la reforma laboral genera empleo cuando hay expansión económica. En Brasil funcionó con crecimiento sostenido de cinco años. Aquí la actividad viene en retroceso desde que asumió el nuevo gobierno. No sube el consumo. No sube la inversión productiva. No sube el empleo formal.
Entonces, si no se escucha el pedido de los actores económicos ¿cuál es el plan?
Tal vez el plan no sea el crecimiento inmediato, sino otra cosa: disciplinar el mercado laboral. Generar abundancia de desempleados sin leyes de resguardo para que el salario baje por competencia. Debilitar la capacidad de negociación del trabajador. Naturalizar la precariedad.
Si el objetivo es construir un modelo de mano de obra barata, el viernes fue una postal de éxito. Quinientos jóvenes compitiendo por un puesto antes de que el comercio abra sus puertas. Quinientos currículums para que una empresa elija a los mejores al menor costo posible. Eso no es casualidad: es la lógica de un mercado laboral con exceso de oferta y escasez de oportunidades.
¿Es el modelo tener 500 jóvenes desesperados compitiendo por un puesto de cajero o repositor? ¿Un esquema de obreros pobres y desorganizados, monotributistas eternos, choferes de Uber y moto mandados sin derechos ni resguardo?
Si la estrategia es bajar el costo laboral por vía de la necesidad y no por vía de la productividad, entonces el experimento está funcionando. La fila no sería un síntoma de crisis sino la demostración de que el mercado ya disciplinó a la sociedad. Si es así, el modelo del Presidente está teniendo éxito.
También hay que decir algo incómodo: muchos de esos chicos probablemente votaron a Milei. Muchos quizás no conectan su padecimiento cotidiano con la macroeconomía. Creen que el ajuste es una abstracción técnica. Pero los toca. Los toca cuando no hay obra pública, cuando cae el consumo, cuando se frena la producción, cuando no hay crédito, cuando el comercio no vende y no contrata.
La macro no es un Excel. La economía en recesión es esa fila de 500 muchachos y chicas.
La economía no se ordena solo con motosierra. Se ordena creciendo. Y crecer no es ajustar. Crecer es producir, vender, invertir y contratar.
Si el modelo que se pretende es el de salarios bajos, trabajadores sin poder de negociación y empresas eligiendo entre cientos por un mismo puesto, entonces vamos bien. Si la aspiración es parecerse a economías de bajo costo laboral para atraer inversiones, también vamos bien.
Si el plan era generar libertad, la imagen del viernes mostró la libertad de competir entre cientos por un empleo básico.
Si ese era el modelo, felicitaciones. Ya está funcionando.
*Director de Misiones Opina




