Mientras los productores yerbateros de Misiones siguen peleando por sobrevivir entre precios de miseria, importaciones y concentración empresarial, una diputada nacional de Buenos Aires terminó diciendo en el Congreso lo que gran parte de la dirigencia misionera evita plantear con firmeza: que el INYM vuelva a tener poder para regular el mercado.
La economista y diputada nacional Julia Strada impulsó para el próximo 21 de mayo una reunión conjunta de las comisiones de Economía y de Economías Regionales de la Cámara de Diputados para debatir la crisis de la yerba mate y avanzar en la restitución de facultades regulatorias al Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), especialmente la posibilidad de fijar precios para la hoja verde y la yerba canchada.
El dato político no pasó desapercibido en Misiones: mientras productores cortan rutas, se endeudan y denuncian que trabajan a pérdida, fue una legisladora de otra provincia quien decidió poner el tema en agenda nacional y cuestionar de frente el modelo de desregulación impulsado por el gobierno del presidente Javier Milei.
“La situación de crisis tiene mucho que ver con un precio al productor que no aumenta”, afirmó Strada en declaraciones a Radio Up, donde además apuntó contra el DNU 70 que eliminó herramientas históricas de regulación del mercado yerbatero.
La diputada fue más allá y puso el foco en un tema que en Misiones muchos conocen pero pocos se animan a señalar públicamente: la enorme concentración económica de la cadena yerbatera. Según sostuvo, “cinco grandes empresas procesadoras se quedan con gran parte del excedente”, mientras miles de productores reciben valores cada vez más bajos por su producción.
La convocatoria al Congreso buscará reunir por primera vez dentro de una comisión parlamentaria a productores, empresarios y representantes del sector yerbatero para exponer la profundidad de la crisis que atraviesan Misiones y Corrientes.
Y ahí aparece otra señal política incómoda: los yerbateros no quieren seguir protestando solamente afuera del Congreso; quieren entrar, hablar y ser escuchados. Algo que, según Strada, debería ser normal en un país donde las economías regionales sostienen miles de familias.
La legisladora también cuestionó el argumento libertario de que la regulación histórica del INYM era la responsable de los problemas del sector. “Ellos tienen hace dos años las herramientas que dicen que iban a funcionar y no funcionaron”, disparó.
En paralelo, la crisis se profundiza. Las importaciones de yerba mate crecieron, el consumo interno cayó y la sobreoferta terminó empujando aún más hacia abajo el precio que recibe el productor. En las chacras ya hablan de endeudamiento, abandono de plantaciones y migración laboral.
El dato político de fondo es difícil de esconder: mientras en Misiones gran parte de la dirigencia oficialista mantiene un delicado equilibrio para no confrontar con la Nación, una diputada de otra provincia terminó levantando la bandera que los productores yerbateros vienen reclamando hace meses: que el Estado vuelva a intervenir para evitar que el mercado quede completamente en manos de las grandes industrias.
La discusión del 21 de mayo promete dejar algo más que un debate técnico sobre la yerba mate. También puede transformarse en una radiografía política sobre quiénes están dispuestos a defender al pequeño productor y quiénes prefieren mirar para otro lado.




