El rechazo del Balance General 2025 de la Municipalidad de Montecarlo dejó mucho más que una discusión técnica sobre números y rendiciones contables. La votación terminó exponiendo una inesperada fractura política dentro del oficialismo local y abrió interrogantes sobre si las tensiones que atraviesan a la conducción provincial de Encuentro Misionero comienzan a reflejarse también en algunos municipios.
La sesión concluyó con un resultado sorpresivo: cuatro votos en contra y tres a favor. Los dos concejales de La Libertad Avanza, Patricia Buckmayer y Raúl Radtke, rechazaron el balance tal como se preveía. Lo llamativo fue que a ellos se sumaron dos ediles del propio espacio político del intendente Julio "Chun" Barreto: Tenia Malveira y Pablo Acosta.
De esa manera, el Ejecutivo municipal sufrió una derrota legislativa impensada meses atrás, ya que el rechazo no provino únicamente de la oposición sino también de dirigentes identificados con el mismo frente político que gobierna la ciudad.
La situación adquiere una dimensión mayor cuando se observa el mapa político provincial.
Tanto Malveira como Acosta aparecen alineados políticamente con el vicegobernador Lucas Romero Spinelli, uno de los dirigentes que viene ganando protagonismo dentro de Encuentro Misionero y cuyo nombre suele mencionarse entre los posibles candidatos para la sucesión provincial, por el sector rovirista.
Por el contrario, Chun Barreto es considerado uno de los intendentes más cercanos al gobernador Hugo Passalacqua. No solo mantiene una relación fluida con el mandatario, sino que además suele ser uno de los jefes comunales que participa activamente de las convocatorias políticas impulsadas desde la Gobernación.

Por eso, aunque oficialmente nadie vincula la votación con las tensiones que existen en la conducción provincial, el episodio no pasó desapercibido en el mundo político misionero.
En las últimas semanas crecieron las versiones sobre diferencias estratégicas dentro del oficialismo respecto al escenario electoral de 2027. De un lado aparecen dirigentes identificados con la continuidad de Passalacqua; del otro, sectores que impulsan una renovación generacional encabezada por Lucas Romero Spinelli y respaldada por Carlos Rovira.
Nadie admite públicamente una disputa abierta y tampoco existen definiciones oficiales sobre candidaturas. Sin embargo, la votación de Montecarlo mostró algo que hasta ahora pocas veces había ocurrido: dirigentes del mismo espacio político actuando en sentidos opuestos en una cuestión institucional sensible para el intendente.
Desde la oposición justificaron su rechazo en presuntas irregularidades administrativas, falta de documentación y observaciones técnicas sobre el expediente. Entre otros cuestionamientos, hablaron de supuestas inconsistencias en la rendición, ausencia de información respaldatoria y un desequilibrio fiscal que debía ser aclarado.
La presidenta del Concejo Deliberante, Graciela Oliveira, defendió la presentación realizada por el Ejecutivo y aseguró que toda la documentación fue entregada conforme a los requerimientos del Tribunal de Cuentas. También sostuvo que el balance cuenta con las validaciones digitales correspondientes y cuestionó que varios concejales no hayan realizado observaciones durante el tratamiento en comisión.
Más allá de las explicaciones técnicas, el dato político terminó imponiéndose sobre el debate contable.
Porque el rechazo del balance no se produjo únicamente por el voto opositor. Fueron dos concejales del propio espacio gobernante quienes terminaron inclinando la balanza y provocando una derrota legislativa para el intendente.
Tal vez se trate solamente de una diferencia local vinculada a la administración municipal. Tal vez responda a cuestiones estrictamente institucionales. Pero en un momento donde la política misionera observa con atención cada movimiento de los distintos sectores internos de Encuentro Misionero, la foto que dejó Montecarlo difícilmente pase inadvertida.
Nadie asegura que la interna provincial haya desembarcado en los municipios. Lo que sí quedó claro es que, por primera vez en mucho tiempo, sus ecos comenzaron a escucharse con fuerza en el Concejo Deliberante de una de las ciudades más importantes del Alto Paraná.




