En medio de un escenario político atravesado por reacomodamientos, debates internos y una economía que obliga a administrar cada vez con menos margen, el intendente de Posadas, Leonardo "Lalo" Stelatto, dejó una reflexión que rápidamente trascendió el análisis de la gestión municipal para convertirse en un mensaje de alcance político. "Estamos con el ego más allá de lo que la gente necesita", afirmó durante una entrevista en Radio Up, al referirse al modo en que la dirigencia enfrenta los problemas cotidianos.
La expresión no estuvo dirigida a ningún sector en particular. Tampoco fue pronunciada en tono de confrontación. Sin embargo, apareció en un momento donde la política misionera atraviesa una etapa de redefiniciones que obligan a todos los espacios a revisar estrategias, prioridades y formas de construir poder.
En los últimos meses, el escenario provincial mostró movimientos significativos. El oficialismo inició un proceso de reorganización interna con una marcada separación entre la estructura partidaria y el Poder Ejecutivo, mientras distintos sectores opositores buscan consolidar alternativas rumbo a los próximos desafíos electorales. Paralelamente, el contexto económico nacional impone restricciones cada vez mayores a provincias y municipios, obligando a gestionar con recursos limitados y demandas sociales crecientes.
Fue precisamente desde esa realidad que Stelatto describió la situación de Posadas. Reconoció que los ingresos municipales permanecen prácticamente estancados mientras los costos siguen aumentando, una ecuación que obliga a priorizar permanentemente las inversiones y los servicios. Pero lejos de centrar su mensaje exclusivamente en la administración financiera, amplió la mirada hacia la política en general.
Para el jefe comunal, los desafíos actuales difícilmente puedan resolverse desde posiciones individuales o mediante disputas permanentes entre sectores. Por eso insistió en la necesidad de recuperar una lógica de construcción colectiva. "Tenemos que olvidarnos de los espacios políticos. Pensemos primeramente en la gente", sostuvo durante la entrevista.
El planteo adquiere relevancia porque llega en un momento donde gran parte del debate público gira alrededor de las estrategias electorales, los posicionamientos internos y las disputas por el liderazgo hacia 2027. Frente a ese escenario, Stelatto eligió colocar el foco sobre otro aspecto: la distancia que muchas veces se genera entre las discusiones de la dirigencia y las preocupaciones concretas de la ciudadanía.
Según explicó, recorrer permanentemente los barrios le permite advertir que las demandas de los vecinos pasan por cuestiones mucho más inmediatas: seguridad, alumbrado, mantenimiento urbano y calidad de los servicios. Problemas que, a su entender, requieren planificación, continuidad y capacidad de trabajar de manera coordinada más allá de las diferencias políticas.
No es la primera vez que el intendente utiliza un discurso centrado en la gestión y el consenso. Desde que asumió la conducción de la capital provincial ha sostenido un perfil moderado, evitando la confrontación directa y privilegiando un lenguaje institucional. Esa característica volvió a quedar reflejada cuando vinculó el concepto de libertad con el de unidad durante la conmemoración del Día de la Independencia.
"La unidad es tan importante como la libertad", expresó, para luego completar una de las definiciones más contundentes de la entrevista: "Nos salvamos entre todos o nos hundimos todos. No lo va a hacer un solo sector".
Más que una consigna coyuntural, la frase aparece como una descripción del momento político actual. En una provincia donde el oficialismo atraviesa un proceso de renovación de liderazgos, la oposición intenta reorganizarse y la situación económica obliga a administrar con mayor eficiencia, el desafío parece desplazarse desde la competencia hacia la capacidad de construir acuerdos duraderos.
En ese contexto, la advertencia de Stelatto sobre los egos funciona como una invitación a volver a poner el foco en aquello que, según sostuvo, debería ocupar el centro de cualquier proyecto político: las necesidades concretas de la sociedad. Sin señalar responsables ni personalizar las diferencias, el intendente dejó planteada una idea que probablemente continúe atravesando el debate público en los próximos meses: que la legitimidad de la política dependerá cada vez menos de las disputas internas y cada vez más de su capacidad para ofrecer respuestas reales a una ciudadanía que observa con creciente exigencia.




