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Actualmente, afecta a más de un tercio de los niños en nuestro país y al no ser tratada durante la infancia podría acarrear diversos problemas de salud durante la adultez.
La obesidad es una de las enfermedades más graves y un factor de riesgo para la generación de múltiples problemas de salud en consecuencia. Al no ser considerada como tal, comienza a aparecer a edades cada vez más tempranas, etapa en que las conductas se rigen mayormente por impulsos de placer hacia la comida.
La negación de la enfermedad, el consumo desmedido de comida chatarra, el sedentarismo y la ingesta fuera de horarios son algunos de los hábitos que han disparado las cifras a nivel global en los últimos años, y debido a sus consecuencias, la obesidad se convirtió en una de las principales causas de mortalidad en el mundo.
Tanto pediatras como nutricionistas, aseguran que la obesidad es una enfermedad crónica que se caracterizada por un aumento de grasa corporal, en relación con lo deseado para el peso, sexo, la edad y estatura.
La nutricionista María Florencia Córdoba Sarverry, aseguró a MISIONES OPINA que en la actualidad la obesidad es una pandemia, ya que la tasa se incrementó en la mayoría de los países desarrollados. “Es importante reconocer a la obesidad como una enfermedad y tratarla como tal, con objetivos a corto y largo plazo, según el paciente, para evitar complicaciones físicas, psíquicas y sociales”.
Desde la psicología, la especialista Agustina María Rodríguez, confirmó que algunos casos de obesidad suelen asociarse a problemas familiares y escolares, por lo cual es de suma importancia esclarecer los motivos por los cuales los niños generan un vínculo de placer desmedido hacia la comida. Ansiedad, angustia, frustración, son algunas de las emociones habituales que se presentan ante las consultas asociadas a la obesidad y deben ser tratadas en terapia.
El pediatra Lisandro Benmaor explicó a este medio que “La obesidad es uno de los problemas más graves y de mayor impacto negativo para una sociedad, por tanto, es un problema de Salud Pública a nivel mundial”.
También señaló que, al implicar la acumulación excesiva de grasa corporal perjudicial para la salud, se la considera una enfermedad crónica, multifactorial. Por este motivo, según la gravedad de los casos los tratamientos deberán ser multidisciplinarios y atendidos por: pediatras específicos, nutricionistas, psicólogos, endocrinólogos y en algunos casos psiquiatras.
“En el consultorio me sucede mucho que pocas veces es reconocida como una enfermedad. Me ha ocurrido que acuesto a un chiquitito que a simple vista es obeso y le pregunto en amnesias a la madre “Señora, ¿él tiene algún antecedente?” y me dice “No, él es sanito”. La obesidad es una de las enfermedades más graves y menos reconocidas”, afirmó el pediatra y ministro de Desarrollo Social de Misiones, Lisandro Benmaor durante una entrevista con MISIONES OPINA.
 

 
El diagnóstico es sencillo y se basa en el índice de masa corporal que evalúa el peso, la estatura, junto con el índice de cintura y talla. Por otra parte, el especialista indicó que todo examen físico debe ser completo incluyendo medición de la presión arterial y, si amerita, la consulta en un laboratorio para evaluar el azúcar en sangre, la glucemia, glicéridos y el colesterol.
En cuanto a los factores de riesgo, el pediatra consideró: “Muy poca gente sabe que el retraso de crecimiento intrauterino, o sea el bajo peso en crecimiento es una causa de obesidad. Entonces en el interrogatorio es importante ahondar al respecto; sobre el embarazo, el nacimiento, si es sedentario o no, también algunos factores protectores, por ejemplo, si tuvo una lactancia externa exclusiva, cuánto tiempo; eso es muy importante durante el interrogatorio, y obviamente estilos de vida, rutinas, actividad física, si toma o no toma medicamentos porque los corticoides dan sobrepeso”.
Consecuencias de la obesidad
“La obesidad es uno de los factores de riesgo fundamentales para contraer enfermedades que son muy frecuentes y peligrosas. Es más, la causa más frecuente de mortalidad en el mundo es lo concerniente a lo cardiovascular, el infarto agudo de miocardio, la hipertensión arterial, ACV y todas esas causas de muerte tienen como denominador común en la mayoría de los casos la obesidad y el sobrepeso”, aseguró Benmaor.
También, cabe considerar las complicaciones psicosociales, la disminución de la calidad de vida, las complicaciones neurológicas y musculo esqueléticas, gastrointestinales, renales, endocrinológicas, infecciones inmunológicas y complicaciones respiratorias. Sin ir más lejos, la diabetes también es una de las complicaciones más severas, la hepatitis, trastornos de sueño, ovarios poliquísticos, entre otras.
El tratamiento de la obesidad en la infancia y la prevención de la obesidad en el adulto
“Cuando hacemos un tratamiento en edades muy precoces ya estamos haciendo una mención de la obesidad en el adulto. Y sobre todo promoviendo estilos de vida, esta es la clave de la cuestión: alimentación sana, variada, hipocalórica y actividad física regularmente”, indicó Benmaor.
 

 
¿Qué deportes hacer?: “Acá siempre recomiendo a mis pacientes, porque vienen con el mito de que “La natación es un buen deporte”, es muy bueno, eso nadie lo discute, ahora, siempre les digo a mis pacientes- El mejor deporte es el que lo haga- ya sea caminar, bailar, trotar, andar en bici, jugar al fútbol, al básquet, etc. O sea, el deporte que quiera hacer el chico es el mejor deporte para él, porque uno puede decir- Hacé este deporte que es muy bueno- pero no le gusta, entonces no termina siendo bueno para ese paciente”.
En este sentido, recordó la importancia del acompañamiento de los padres en los deportes que elijan sus hijos y enseñarlo con el ejemplo: “Muchas veces le dicen al chico- Hacé deportes- pero se lo dicen comiendo un choripán con un vino y después se fuman un habano frente al hijo y bueno, ese hijo no va a imitar el deporte que uno desea, sino que va a imitar la mala alimentación y los malos hábitos, los chicos aprenden mucho por sus padres y por imitación de conductas”.
El tratamiento de la obesidad infantil dependerá de la gravedad del cuadro y de la aceptación de la enfermedad. En algunos casos podrá ser tratada por un pediatra, pero si la respuesta de las indicaciones es regulare o mala se deberán incorporar a otros profesionales y especialistas como nutricionistas, pediatras específicos, endocrinólogos, psicólogos e incluso psiquiatras, de acuerdo con la respuesta y la gravedad del cuadro en presentación.
“Desde el Ministerio de Desarrollo Social estamos trabajando al respecto. Hemos contratado a un grupo de profesionales que trabaja arduamente para la prevención, haciendo talleres, capacitaciones, charlas y educación fundamentalmente en escuelas, clubes, hogares, comedores donde no solo enseñamos a cocinar, sino todo lo que es higiene y nutrición”, aseguró Benmaor.
 

 
La provincia, a través del Ministerio de Desarrollo Social, también cuenta con el programa Hambre Cero. Históricamente funcionó como un plan de prevención y tratamiento a la desnutrición. En los últimos años incorporaron el abordaje de la obesidad y el sobrepeso como problemas sociales y culturales de muy alto impacto negativo para la sociedad misionera.
Una mirada desde la nutrición
La nutricionista María Florencia Córdoba Sarverry, quien se encuentra a cargo de la coordinación del área de Nutrición del Ministerio de Desarrollo Social comentó a este medio que se encuentran abordando la problemática de la Obesidad Infantil de cuatro formas:
1) A través del control de los alimentos entregados en centros de Primera Infancia y hogares, a través de un control de las proporciones distribuidas y calidad de los alimentos, cuidando así que se cubra la cantidad de frutas y verduras necesarias por día, así como también verificar que la carne entregada no sea grasa.
2) Capacitaciones a cocineros en técnicas culinarias y racionalización de alimentos.
3) Medición de peso y estatura a todos los niños de guarderías y comedores 2 veces al año. Entrega de diagnósticos a padres/encargados y capacitación para la prevención y/o tratamiento ante los casos de sobrepeso. También, generaron curvas de crecimiento de los niños, considerando que algunos asisten durante 4 años a una misma guardería.
4) Difusión de estrategias de prevención del exceso de peso a través de videos, flyer, entre otros.
 

 
En cuanto a las charlas y talleres que brindan, comentó que los principales aspectos que se desarrollan durante las capacitaciones son: estrategias para prevenir el exceso de peso donde los tutores deben comprender que son ellos el ejemplo de los niños, si ellos no comen frutas y verduras, los niños tampoco lo harán. No premiar ni castigar a los niños con alimentos. Estimular la actividad física. Demostración de técnicas culinarias para lograr mayor aceptación de ciertos alimentos por los niños, entre otros temas.
También, hacen hincapié en las complicaciones que acarrea el exceso de peso por medio de la proyección de imágenes que generan conciencia y de esta manera los tutores puedan comprender la importancia de mantener hábitos saludables.
“El tratamiento debe incluir cambios en la alimentación, en el estilo de vida y en la actividad física. En el caso de los niños cabe destacar que no se promueve el descenso de peso ya que están en etapa de crecimiento, es por ello que en el caso de que tengan un peso elevado insistimos a los padres/tutores que controlen que no aumente ni baje de peso, sino que se mantenga ya que cuando aumente la estatura esto se compensará equilibrando el peso para la edad y la talla”, explicó la nutricionista María Florencia Córdoba Sarverry a MISIONES OPINA.

 
Una dieta preventiva
Desde la mirada nutricional, consideran que para prevenir la obesidad infantil se puede llevar a cabo una alimentación saludable desde el embarazo, controlando el aumento de peso materno durante el mismo; así como también la elección de los alimentos ingeridos por la madre, ya que luego el niño tendrá mayor predilección éstos.
“En el caso de los bebés es importante que los primeros 6 meses de vida únicamente tome leche materna, ya que es un factor de protección para la obesidad, entre otras enfermedades, iniciando la alimentación complementaria a partir de los 6 meses”, sostuvo la nutricionista María Florencia Córdoba Sarverry.

Y agregó: “En el caso de los niños, su alimentación debe incluir de 2 a 3 frutas diarias, como también verduras en el almuerzo y en la cena. Es importante que los niños desayunen, almuercen, merienden y cenen ya que saltear la comida provoca que la siguiente comida sea de mayor volumen y menos calidad nutricional. Se debe estimular el consumo de agua, evitando jugos y gaseosas”.
También indicó la importancia de realizar actividades adaptadas según las edades: el gateo, juegos y deportes. “El tiempo que el niño pasa frente a las pantallas es contraproducente para generar buenos hábitos debido a que fomenta el sedentarismo como así también las publicidades ofrecen alimentos poco nutritivos, más bien son alimentos ricos en grasas, azúcares y sal”, finalizó María Florencia Córdoba.
El enfoque de la psicología
Para explicar cuál es el rol del psicólogo en los equipos interdisciplinarios que tratan la obesidad infantil, la psicóloga Agustina María Rodríguez, quien se desempeña en el Instituto Cruz Verde y en el equipo de salud mental del Sanatorio San Miguel señaló: “En lo que fue mi experiencia el rol del psicólogo tiene que ver más con indagar cuáles son los motivos emocionales que llevaron al niño a generar un vínculo con la comida. Si bien la obesidad es un diagnóstico médico, también siempre tiene que ver con cuestiones biológicas, orgánicas y emocionales”.
“Desde lo emocional el objetivo del psicólogo es ver qué le pasa al niño con la ingesta desmedida y que significaría un riesgo en su salud. Teniendo en cuenta que ese riesgo lo designan los adultos, porque muchas veces ellos no registran y no lo ven como una enfermedad”.
¿Qué significa para el niño la comida? ¿Qué tipo de vínculos logró establecer?, son algunas de las preguntas que se generan los psicólogos ante estas conductas, ya que muchas veces ven en la comida un “salvavidas” para otros aspectos sociales y emocionales que atraviesan estas prácticas.
“Muchas veces luego del diagnóstico de obesidad, desde la psicología se llegan a otras cuestiones conflictivas que surgen en el hogar, en lo escolar. La comida termina siendo la manifestación de algo más”.

 
Las consultas psicológicas más frecuentes asociadas a la obesidad
“Cada niño tiene cuestiones muy personales, muy subjetivas, que tienen que ver con ese niño, con su historia, con su entorno que están detrás de su diagnóstico de obesidad. Hay chicos que cuando se indaga sobre la relación que tiene con la comida surgen muchas cuestiones que tienen que ver con la tolerancia, la frustración, la ansiedad, la angustia que con la ingesta de comidas tratan de apalear y sobrellevar”.
En otros casos, se hacía visible el “poner límites”: “A los niños por lo general les cuesta acatar límites porque se rigen mayormente por parámetros de placer, les gusta hacer lo que ellos quieren, jugar a lo que ellos quieren, tener todo el tiempo para ellos y comer todas las comidas que ellos quieren, y ante la puesta de límites de un adulto les cuesta porque deben dejar de lado un placer. Esto sucede porque los niños por la etapa psicoevolutiva en la que están no tienen la capacidad de autorregulación que sí tenemos los adultos”.
El abordaje que se realizará desde la psicología frente a las emociones y conductas asociadas a la obesidad siempre serán acordes a cada diagnóstico y por ende distintas ya que cada niño presenta conflictos personales con dicho diagnóstico. “Para algunos el diagnostico de obesidad se le presenta como un problema porque deben dejar de comer lo que les gusta, desde la confirmación medica del trastorno alimenticio hasta la puesta de límites de los padres”.
El bullying asociado a la obesidad en etapa escolar es otro de los problemas frecuentes y muchas veces se extiende a contextos familiares y sociales en los que el niño no solo se siente agredido por sus pares, sino por adultos. En estos casos las terapias girarán en torno al narcisismo, las relaciones con el otro, la interpretación personal sobre los comentarios que reciba sobre su aspecto físico, la frustración ante el fijamiento de límites, entre otros.
Para el tratamiento de la obesidad infantil desde la psicología, existen diferentes técnicas que parten de la psicoterapia con niños: el juego, el dibujo, cuentos y actividades lúdicas que sirvan para que el niño pueda relatar lo que le sucede con la obesidad y los comentarios que surgen en su entorno social.
En la agenda provincial y nacional
En nuestra provincia, durante el mes de junio fue presentado un proyecto de Ley promovido por el diputado renovador, Oscar Alarcón, para la creación del Programa y el Centro Integral de Rehabilitación Cardiovascular. El mismo tiene dos pilares fundamentales. Por un lado, la prevención de enfermedades cardiovasculares, considerando que la obesidad es uno de los factores de riesgo, y en segundo lugar la rehabilitación.
 

 
Este año, el secretario de Gobierno de Salud de la Nación, Adolfo Rubinstein, puso en marcha el Plan Nacional de Prevención del Sobrepeso y Obesidad en niños, niñas y adolescentes. El mismo, constituye una estrategia intersectorial e integral para mejorar la salud nutricional de niños, niñas y adolescentes, y detener la creciente epidemia de sobrepeso y obesidad en Argentina.
Este ambicioso plan, que cuenta con la articulación de distintas áreas de Gobierno, fue planteado como una respuesta integral a la epidemia de obesidad y sobrepeso que se encuentra en constante aumento y actualmente afecta a más del 60% de los adultos y a más de un tercio de los niños en nuestro país.
Según la 4ta. Encuesta Nacional de Factores de Riesgo (ENFR) de 2018/2019, el 61,6% de los argentinos reportó tener exceso de peso, en una proporción de 36,2% de personas con sobrepeso y 25,4% con obesidad y con una constante tendencia en aumento desde el 2005.
En el mismo sentido, los datos del Programa SUMAR de la Secretaría de Gobierno de Salud arrojan datos igual de preocupantes y señalan la superación de las tasas de sobrepeso y obesidad en relación con el peso y baja talla entre los niños y adolescentes más pobres. En 2016, en una población de 3.041.008, resultó ser que 34,5% tenía sobrepeso y obesidad, mientras que 8,1% bajo peso y talla.
Los objetivos estratégicos del Plan ASI son el fortalecimiento de la educación alimentaria y nutricional, y de la actividad física; la sensibilización y movilización de la comunidad y de actores clave sobre la problemática del sobrepeso y la obesidad en niños, niñas y adolescentes (NNyA); la promoción de una adecuada calidad nutricional en los programas con componente alimentario; el incentivo de sistemas alimentarios sostenibles a fin de proteger la salud y estado nutricional de los grupos poblacionales y promover políticas a nivel nacional y provincial que regulen los entornos y los productos para facilitar el cumplimiento de las pautas nutricionales.
Por último, un elemento clave para la gobernanza del Plan es la articulación con actores intergubernamentales como la Organización Panamericana de la Salud (OPS), UNICEF y FAO, y otros actores no gubernamentales y académicos, en el marco de un consejo asesor.