Desde el momento en que la hoja verde sale de una chacra hasta que un paquete llega a una góndola, cada movimiento, transformación, traslado y operación comercial de la yerba mate podría quedar registrado en una plataforma digital. Ese es el objetivo central del proyecto de ley impulsado por Carlos Rovira en la Cámara de Representantes, que propone crear un Sistema Provincial de Trazabilidad Digital para monitorear toda la cadena productiva y comercial de la principal economía regional misionera.
La iniciativa surge en un contexto de fuerte crisis del sector, marcado por la caída de los precios de la hoja verde tras la desregulación impulsada por el Gobierno nacional y la pérdida de facultades regulatorias del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM). Frente a ese escenario, la Provincia busca desarrollar una herramienta propia para transparentar el funcionamiento del mercado y generar información sobre precios, volúmenes y transacciones.
En términos prácticos, el sistema funcionará como una especie de "historia clínica" de cada lote de yerba. Cada actor de la cadena deberá cargar información obligatoria en una plataforma digital unificada. Productores, secaderos, acopiadores, transportistas, molinos, fraccionadores, distribuidores, exportadores e importadores estarán obligados a registrar sus operaciones para garantizar la trazabilidad integral del producto.
La logística comenzará en la producción primaria. Cuando un productor entregue hoja verde, deberá registrarse el origen de la materia prima, la cantidad cosechada, el precio pactado y el destino de la carga. Una vez recibida por el secadero, el sistema registrará la recepción, los kilos procesados y la transformación de la materia prima. El mismo procedimiento continuará durante el estacionamiento, la molienda, el envasado y la distribución comercial.
Cada lote conservará una identidad digital propia durante todo el recorrido. De esa manera, el sistema permitirá reconstruir el camino completo de cualquier partida de yerba, identificando quién la produjo, dónde fue procesada, quién la compró y cuál fue su destino final.
Uno de los aspectos más novedosos del proyecto es que no sólo busca seguir el producto, sino también el dinero. La iniciativa incorpora el concepto de "trazabilidad económica o financiera", mediante el cual cada operación comercial deberá contar con respaldo verificable que permita comprobar quién pagó, quién cobró, cuánto dinero se transfirió y cuándo se realizó efectivamente el pago.
La reglamentación podrá establecer el uso preferente de medios electrónicos, billeteras virtuales registradas u otras herramientas digitales que permitan validar las transacciones. El objetivo es evitar operaciones informales, pagos no registrados o diferencias entre los valores declarados y los efectivamente abonados.
Para administrar toda la información se creará el Centro de Transacciones de la Yerba Mate (CETYM), un organismo que funcionará bajo la órbita de la Agencia Tributaria Misiones (ATM). Este centro tendrá a su cargo la gestión de la plataforma digital, el registro de los actores de la cadena y la elaboración de reportes estadísticos sobre el mercado yerbatero.
Además, el CETYM deberá publicar precios de referencia para las distintas etapas de la actividad y difundir mensualmente los precios promedio reales detectados en el mercado. La intención es que cualquier productor pueda conocer cuánto se está pagando efectivamente en cada eslabón y cómo se distribuyen los márgenes desde el paquete vendido al consumidor hasta la hoja verde producida en la chacra.
El sistema también prevé la incorporación de tecnologías como blockchain, inteligencia artificial, tokenización, contratos inteligentes y códigos QR para garantizar la integridad de la información y la posibilidad de auditar cada operación registrada.
En los fundamentos del proyecto se sostiene que la yerba mate constituye la principal economía regional de Misiones y que la generación de información confiable puede transformarse en una herramienta clave para reducir asimetrías dentro de una cadena integrada por más de 12.000 productores, la mayoría de pequeña escala. La apuesta es que la transparencia permita fortalecer la posición de los sectores más vulnerables frente a los actores con mayor capacidad económica y comercial.
Si finalmente es aprobado por la Legislatura, el nuevo sistema convertirá a cada kilo de yerba producido en Misiones en un producto rastreable desde su origen hasta el consumidor final, dejando registrado no sólo su recorrido físico sino también cada transacción económica realizada a lo largo del camino.




