El cruce público entre el ingeniero forestal Nicolás Ocampo y el diputado nacional de La Libertad Avanza Diego Hartfield sumó un nuevo capítulo, esta vez con un tono más áspero y con cuestionamientos directos a la falta de respuestas concretas del legislador frente a la crisis que atraviesa la forestoindustria misionera.
Luego de que Ocampo reclamara públicamente que Hartfield utilice su vínculo con el Gobierno nacional para impulsar medidas de competitividad —como la baja del IVA y del impuesto a las Ganancias al 10%, precios diferenciales de energía y combustibles y freno a las importaciones— el diputado respondió con un mensaje general, apelando a los “tiempos de la política”, el “debate” y la necesidad de achicar el Estado, sin asumir compromisos puntuales de ayudar a los misioneros.
“Bajar el IVA o Ganancias al 10% es el sueño del Presidente y del ministro de Economía”, sostuvo Hartfield, al tiempo que argumentó que estas discusiones generan fuertes resistencias, especialmente por el impacto en la coparticipación que reclaman los gobernadores. También justificó los aumentos en energía como parte del fin de los subsidios financiados con emisión y comparó el proceso económico con una “rehabilitación dolorosa” necesaria para volver a ser competitivos.
La respuesta no conformó al ingeniero forestal Nicolás Ocampo, quien volvió a la carga con un planteo más directo: hay decisiones urgentes que se pueden tomar y no se están tomando, mientras otras —como la apertura de importaciones— agravan la crisis del sector.
“El sector forestal nunca estuvo tan mal como ahora. Otros gobiernos pudieron hacer las cosas mal, pero hay que hacerse cargo de la situación”, advirtió. En ese marco, remarcó que mientras se pide paciencia para reformas impositivas, el Gobierno nacional avanzó con una apertura comercial que expone a las pymes misioneras a competir en condiciones claramente desiguales. “No deberían abrir las importaciones hasta que nuestros productores y nuestras industrias estén en condiciones justas de competir. Las empresas y las familias no pueden esperar”, señaló.
Ocampo también cuestionó la contradicción entre el argumento de falta de debate y la velocidad con la que se tomaron otras decisiones. “Para las 13.500 reformas estructurales que mencionó el Presidente en Davos no hubo tiempos de discusión”, retrucó, en alusión a las transformaciones impulsadas desde la llegada de Javier Milei al poder.
El ingeniero insistió en que el problema no es cultural ni de eficiencia, sino de contexto. “El discurso de competir es lógico cuando hay igualdad de condiciones que tiene que garantizar tu propio país”, sostuvo, y volvió a poner el foco en el impacto de las políticas nacionales sobre las economías regionales. En Misiones, recordó, el costo de la energía se incrementó más de 600% en dos años y el gasoil alrededor de 250%, afectando de lleno a un sector intensivo en logística y consumo energético.
Además, advirtió sobre el deterioro del entramado productivo y social de la provincia. “Hay una historia productiva y cultural que se está viniendo abajo. La Argentina necesita hablar más de producción en las chacras y de industria, priorizando a las pymes, no seguir especulando solo con inversiones extranjeras”, planteó.
El intercambio dejó en evidencia dos miradas opuestas: por un lado, la del oficialismo libertario, que apela a procesos largos y ajustes como condición para una futura competitividad; por otro, la de un sector productivo que reclama medidas inmediatas para no desaparecer antes de que esas reformas lleguen. En el medio, una pregunta que sigue sin respuesta concreta: cómo se compite cuando las reglas del juego siguen siendo desiguales.




