El Concejo Deliberante de Posadas comenzó a analizar un proyecto de ordenanza impulsado por el concejal Jair Dib que busca modernizar el Código de Nocturnidad vigente desde 2006 y adecuarlo a la nueva realidad urbana, gastronómica y cultural de la capital misionera. La iniciativa propone una regulación más actualizada para bares, pubs, fiestas privadas, previas, afters y eventos masivos, incorporando herramientas de prevención, control y corresponsabilidad social.
Según explicó el edil, la normativa actual quedó desactualizada frente al crecimiento de los corredores gastronómicos y las nuevas modalidades de eventos que hoy forman parte de la vida nocturna posadeña.
“Esta iniciativa busca modernizar el actual Código de Nocturnidad, un código que tiene más de 20 años, se sancionó en 2006. En una Posadas muy distinta a la de ahora. Una Posadas actual donde se han desarrollado los corredores gastronómicos, crecieron. Los eventos ya no son los mismos de los que eran antes”, sostuvo Dib.
Y agregó: “Antes solamente se realizaban eventos en los lugares tradicionales, discotecas, pubs. Hoy hay distintas clases de eventos de concurrencia masiva también. Entonces, un poco lo que busca esta ordenanza es aggiornarse a esos tiempos”.
El proyecto establece una clasificación de las actividades nocturnas según su impacto: bajo, medio y alto. Para determinar cada categoría se tendrán en cuenta factores como la capacidad de convocatoria, expendio de bebidas alcohólicas, música amplificada, pista de baile y tipo de espacio donde se desarrollen los eventos.
En ese marco, restaurantes, cafés y bares sin pista de baile serían considerados de bajo impacto, mientras que bares con shows en vivo o música amplificada pasarían a integrar la categoría de impacto medio. En tanto, discotecas, fiestas electrónicas y eventos masivos quedarían comprendidos dentro de las actividades de alto impacto.
“No es lo mismo un bar que tiene una música en vivo a un evento masivo. Entonces, a veces el tratamiento es el mismo, entonces, la rigurosidad de la solicitud de las cosas es igual para un evento privado de 50 personas que para uno de más de 2000 personas”, argumentó el concejal.
Uno de los puntos centrales de la iniciativa es el concepto de corresponsabilidad social. El proyecto plantea que el funcionamiento de la nocturnidad no depende únicamente de los controles estatales, sino también del compromiso del sector privado, organizadores y familias.
“Este proyecto de ordenanza busca justamente poner el foco en que trabajemos entre todos, cada uno desde su rol y en la asunción de sus propias responsabilidades”, señaló Dib.
La propuesta pone especial atención en eventos con presencia de menores, como recepciones, fiestas de fin de año o cumpleaños de 15. En esos casos, el texto establece que los organizadores deberán implementar controles de edad y garantizar que el consumo de alcohol quede restringido exclusivamente a mayores de edad. Además, se exigirá autorización expresa de padres o tutores para la participación de menores en determinados eventos nocturnos.
El proyecto también incorpora la figura del “responsable identificado”, una persona mayor de edad que deberá responder ante las autoridades municipales durante el desarrollo del evento y garantizar el cumplimiento de las condiciones de seguridad y convivencia urbana.
Otro aspecto destacado es la simplificación administrativa para entidades sin fines de lucro, como clubes, asociaciones civiles e instituciones religiosas o educativas. La iniciativa prevé mecanismos más ágiles para la realización de eventos organizados por estas entidades, aunque manteniendo las exigencias vinculadas a seguridad, capacidad máxima y protección de menores.
En cuanto a los horarios de funcionamiento, el concejal aclaró que el debate permanece abierto. “Es un proyecto y sería muy bueno contar con la mirada de todos los involucrados: organizadores de eventos, jóvenes y familias”, expresó.
Respecto a los ruidos molestos y niveles de decibeles, el proyecto no introduce modificaciones específicas, ya que esos aspectos continúan regulados por ordenanzas vigentes. Sin embargo, la iniciativa incorpora un sistema de declaración jurada y aviso previo obligatorio para determinados eventos.
“El organizador del evento tiene que asumir también el compromiso, no puede recaer solamente en el Estado. El Estado está para controlar y fiscalizar, pero también tiene que existir un compromiso por parte del organizador y del entorno que genera el evento”, remarcó Dib.
La propuesta además incorpora un nuevo régimen sancionatorio que contempla multas y clausuras para eventos sin habilitación, exceso de capacidad, incumplimientos en materia de seguridad o venta de alcohol a menores. Incluso, prevé la inhabilitación definitiva para reincidentes en casos graves.
El tratamiento del proyecto comenzará en comisión durante los próximos días y se espera la participación de distintos sectores vinculados a la actividad nocturna para avanzar hacia una normativa consensuada y adaptada al crecimiento de Posadas.




