Las autoridades del estado de Santa Catarina reforzaron los controles sanitarios luego de detectarse un aumento significativo de consultas médicas en zonas turísticas del sur de Brasil. Gran parte de los pacientes son visitantes extranjeros, especialmente argentinos, y los cuadros estarían relacionados con la exposición a agua contaminada.
En playas como Florianópolis y otros destinos costeros muy concurridos durante el verano, los centros de salud registraron en las últimas semanas numerosos casos de gastroenteritis. Los síntomas más frecuentes incluyen diarrea, vómitos, náuseas y fiebre, lo que generó preocupación entre los organismos sanitarios locales.
Según trascendió, la mayoría de los episodios estaría vinculada al contacto con agua en condiciones no aptas, tanto durante actividades recreativas en el mar como en el uso cotidiano. Una turista chaqueña contó que su madre fue diagnosticada con gastroenterocolitis tras bañarse en Praia dos Ingleses, uno de los balnearios preferidos por argentinos. Aunque no consumieron agua de la red, los médicos señalaron que la ingestión accidental de agua marina puede ser suficiente para provocar la enfermedad.
Profesionales de la salud recomendaron a los visitantes extremar las medidas de prevención, como higienizar frutas y verduras únicamente con agua mineral, ya que el agua de canilla podría presentar riesgos en esta época debido a posibles fallas en el sistema de saneamiento.
Un informe reciente del Instituto de Medio Ambiente de Brasil respaldó estas advertencias. El organismo evaluó 259 puntos en Santa Catarina y detectó que una cantidad importante de playas no cumple con los estándares sanitarios. En el relevamiento realizado entre el 28 de diciembre y el 2 de enero, solo el 67,2% de los sitios analizados fue considerado apto para bañistas, un porcentaje menor al de la semana previa.
El monitoreo abarcó zonas turísticas clave como Camboriú, Bombas, Bombinhas y Florianópolis. Especialistas indicaron que la exposición a aguas contaminadas puede derivar en distintas patologías, entre ellas gastroenteritis, hepatitis A, fiebre tifoidea, infecciones en la piel, los ojos, los oídos y problemas respiratorios.
Desde la Compañía Ambiental del Estado de São Paulo (Cetesb) explicaron que una playa clasificada como no apta no necesariamente provoca enfermedades en todas las personas, ya que influyen variables como el sistema inmunológico y el nivel de contacto con el agua. Por su parte, el Instituto de Ambiente en Red, encargado del Programa Bandera Azul, informó que se intensificaron las tareas de control y comunicación sobre la calidad del agua, aunque admitió que aún existen deficiencias estructurales en materia de saneamiento en algunas zonas.





