La otra cara de los Juegos Odesur: atletas argentinos que compiten entre recortes, becas y falta de infraestructura
La bandera argentina volverá a estar presente desde este sábado 12 de septiembre en los Juegos Odesur, con 658 atletas en Santa Fe y de buscar resultados para el deporte nacional. Sin embargo, detrás de cada competencia y de cada posible medalla existe una realidad mucho menos visible: las dificultades económicas que atraviesan buena parte de los deportistas argentinos para sostener su preparación.
En los últimos años, el presupuesto destinado a las políticas deportivas sufrió una fuerte contracción. De acuerdo con un informe del observatorio “Táctica”, que monitorea la situación del deporte argentino, la ejecución presupuestaria deportiva durante el primer semestre de 2026 cayó un 4% en términos reales respecto del mismo período de 2025. Si la comparación se realiza con 2023, la reducción alcanza casi el 68%.
El ajuste impactó especialmente en distintas áreas vinculadas al desarrollo deportivo. Según el mismo informe, el Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (ENARD) registró una caída cercana al 75% en términos reales respecto del primer semestre de 2023. El deporte comunitario sufrió una reducción del 82,8%, mientras que los recursos destinados a los clubes de barrio se contrajeron un 98,8%.
A esto se suma el retroceso de las partidas destinadas al desarrollo de actividades y competencias nacionales, una situación que limita las posibilidades de entrenamiento y competencia de quienes necesitan recorrer un largo camino antes de llegar a representar al país internacionalmente.
Una beca que no alcanza para vivir
En las últimas horas, el Gobierno nacional oficializó un aumento del 8% en las becas deportivas. Con esa actualización, un atleta que obtenga una medalla de oro en los Juegos percibiría una beca mensual de $699.840 para esa categoría.
Es decir, incluso una beca destinada a un deportista de máximo rendimiento quedaría por debajo del costo promedio de un alquiler de un ambiente en la ciudad de Buenos Aires, donde se encuentra el Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (CENARD).
El premio después del resultado
Las becas para atletas de elite pueden rondar el millón y medio de pesos en algunos casos, aunque los montos varían de acuerdo con las categorías y programas. Deportistas de reconocimiento internacional, como el campeón olímpico José “Maligno” Torres, también aparecen dentro del esquema de becas.

Pero el debate no se limita solamente al monto. También alcanza a la lógica con la que se distribuyen esos recursos.
En el caso de los juveniles, por ejemplo, la denominada Proyección Suramericana Juvenil contempla atletas de entre 16 y 21 años con posibilidades de desarrollo. La beca establecida para ese programa es de $326.592.
Sin embargo, para acceder al beneficio se exige haber conseguido previamente una medalla en los Juegos o en un campeonato sudamericano de la disciplina.
La situación plantea una discusión de fondo: ¿el Estado debe financiar a los atletas para ayudarlos a llegar al alto rendimiento o esperar que primero obtengan resultados para recién entonces respaldarlos?
En ese sentido, el modelo termina trasladando buena parte de la responsabilidad hacia los propios deportistas. El apoyo llega después del resultado, cuando buena parte del esfuerzo, los entrenamientos, los viajes y los gastos ya tuvieron que ser afrontados.
Así, mientras los 658 atletas argentinos se preparan para competir en los Odesur y buscar medallas, existe otra competencia que ocurre lejos de las pistas, las canchas y los podios: la de conseguir los recursos necesarios para poder seguir siendo deportista.
Y esa es, quizás, la otra cara de los Juegos.
Fuente: El destape
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