Locales vacíos, sueños postergados: menos renta ociosa, más misionerismo
Por Martín Lozina*
La discusión inmobiliaria en nuestra provincia suele quedar atrapada en un laberinto de tecnicismos o en la eterna puja de la oferta y la demanda. Sin embargo, gobernar es fijar prioridades y, sobre todo, leer el pulso de la calle.
La realidad misionera nos pone de frente a una paradoja inocultable: por un lado, un mercado inmobiliario urbano que convalida la especulación de inmuebles vacíos; por el otro, miles de jóvenes universitarios y pymes que hacen malabares entre apuntes, alquileres y el sueño, cada vez más cuesta arriba, de abrir su primer emprendimiento.
Es hora de dar un debate maduro sobre la creación de una tasa a la renta ociosa y, en simultáneo, una reforma que alivie la carga tributaria de quienes representan el verdadero motor del futuro provincial. Es hora de dejar el “bla bla” electoralista y ponerse a trabajar en soluciones para los jóvenes misioneros.
Pasear por los cascos urbanos de nuestras principales ciudades deja a la vista una postal reiterada: locales comerciales cerrados por años y viviendas residenciales deshabitadas a la espera de un salto extraordinario de valor o un alquiler inalcansable, que nunca derrama en la comunidad. Esto no es solo un fenómeno estético; es una distorsión económica que encarece el acceso al suelo para las nuevas generaciones y asfixia al comerciante.
La creación de un gravamen provincial a la renta u ocupación ociosa no debe entenderse como un ataque a la propiedad privada, sino como un incentivo correctivo para reactivar la economía real. El objetivo es claro: penalizar la especulación para forzar que estos inmuebles ingresen al mercado de alquileres o desarrollo comercial, bajando los costos fijos de vivienda y radicación de negocios. Lo recaudado mediante este instrumento debiera tener un destino específico y transparente: el financiamiento directo de la formación y el empleo joven.
No podemos exigirle audacia y creatividad a nuestra juventud si el Estado los recibe en la ventanilla de recaudación antes de que emitan su primera factura. Misiones posee una de las poblaciones más jóvenes del país y una red de educación superior en constante expansión. Ese capital humano es nuestra mayor riqueza, pero corre el riesgo de migrar o refugiarse en la informalidad si las reglas del juego son asfixiantes.
Recientemente, decisiones como la flexibilización de retenciones de Ingresos Brutos en billeteras virtuales paraoperaciones de menor escala demostraron que hay margen para entender las nuevas dinámicas de la economía cotidiana. Ese debe ser el punto de partida para una reforma más profunda.
Exención impositiva para dueños de inmuebles que alquilen al "Primer Emprendimiento": una ventana de gracia absoluta de al menos 24 meses para aquellos locatarios que alquilen para proyectos liderados por jóvenes de hasta 35 años que inicien su actividad comercial o de servicios en la provincia.
Crédito pyme joven: con lo recaudado en el gravamen se pueden ofrecer microcréditos para compra de equipamiento para el nuevo emprendimiento. Esto devendría en una pequeña ayuda a los jóvenes misioneros con visión de negocio.
Recuperación activa de propiedades: existen centenares de propiedades en litigio legal sin resolución, se debe priorizar las necesidades de nuestros jóvenes; se deben poner a producir por una renta mínima y sin impuestos para los futuros dueños de las mismas hasta que se resuelva el conflicto.
Gobernar el futuro implica animarse a cobrarle al capital que duerme y dejar de asfixiar al talento que quiere despertar. Vincular la penalización de la especulación inmobiliaria con el desgravamiento del esfuerzo juvenil no es solo una estrategia de equidad económica; es una declaración de principios.
Si logramos canalizar la renta de lo que está inactivo hacia el estímulo directo de quienes estudian y producen, Misiones no sólo consolidará su perfil como polo de innovación y economía del conocimiento, sino que ofrecerá certezas fundamentales: la seguridad de que acá, estudiar y emprender, todavía vale la pena y no se favorece únicamente a los que más tienen.
*Productor periodístico
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