La economía de Milei
Con costos en alza y ventas en baja, el verdadero causante del cierre de PyMEs
La crisis de las pequeñas y medianas empresas en Misiones tiene múltiples caras, pero una explicación empieza a repetirse con fuerza entre quienes están en la economía real: el problema no es solo el ajuste, sino cómo se lo está aplicando. Para el empresario y referente de la ENAC en la provincia, Martín Halty, el esquema actual tiene un eje claro: el salario como ancla para frenar la inflación. Y eso, advierte, está teniendo consecuencias profundas.
“Hoy el gobierno está usando el salario y el dólar como ancla inflacionaria. El tema es que, si seguís frenando el ingreso de la gente mientras el resto de los precios sigue subiendo, el consumo se destruye”, explicó en diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones.
El diagnóstico no es teórico. Se ve en los números y, sobre todo, en la calle. Las ventas caen en casi todos los rubros, con mayor impacto en aquellos vinculados al consumo masivo. “En alimentos y bebidas ya venimos con caídas. Y en rubros como ropa o bazar es peor todavía”, detalló el secretario en Misiones de Empresarios Argentinos para el Desarrollo Nacional (ENAC).

Y tiene sustento: las paritarias quedaron estancadas en 1% mensual (12% anual) mientras la inflación supera los 30 puntos cada año.
La lógica es directa: si el salario pierde contra la inflación, la gente ajusta gastos. Y cuando el consumo se retrae, las PyMEs —que dependen del mercado interno— quedan expuestas. “La gente hoy compra lo justo y necesario: alimentos, higiene… y nada más”, resumió.
Ese cambio de comportamiento golpea de lleno a los comercios, especialmente a los más chicos. “Los locales del centro son los más perjudicados. Se ven vacíos. Eso no es percepción, es realidad”, afirmó.
Pero el problema no termina ahí. A la caída del consumo se suma un aumento constante de los costos. Tarifas, insumos, logística. Todo sube. Y en ese escenario, la ecuación se vuelve cada vez más difícil de sostener: vender menos y gastar más.
“Las PyMEs están en el peor lugar: con costos en alza y ventas en baja. Esa es la combinación que explica por qué están cerrando”, sostuvo Halty. Y agregó un dato que enciende alarmas: “Desde que asumió este gobierno, ya cerraron 23 mil empresas en Argentina”.
Para el empresario, no se trata de una crisis sectorial sino de un problema estructural del modelo económico. “Hay sectores que están ganando, como el agro, la energía o la minería. Pero el resto de la economía está estancado o en caída”, señaló.
En ese esquema, las PyMEs —que generan cerca del 70% del empleo— quedan particularmente vulnerables. “Si castigás el salario de trabajadores y jubilados, estás golpeando directamente al consumo. Y sin consumo, las PyMEs no tienen cómo sostenerse”, advirtió.
Desde la ENAC, una entidad que representa a una nueva generación de empresarios con una mirada más orientada a la producción nacional y el mercado interno, vienen planteando esa preocupación desde hace tiempo. A diferencia de otras cámaras que concentran su discurso en la presión impositiva, el foco está puesto en la demanda.
“Obviamente que los impuestos son un problema, pero no es lo único. Si no hay consumo, no hay empresa que aguante. Podés bajar impuestos todo lo que quieras, pero si no vendés, igual vas a cerrar”, planteó.
En Misiones, además, la situación se agrava por factores propios de la provincia. La combinación de tipo de cambio atrasado y cercanía con países vecinos genera un fenómeno adicional: la fuga de consumo.
“Acá tenemos un doble problema. Por un lado, la caída del salario. Por el otro, el dólar barato que hace que la gente cruce la frontera a comprar. Eso nos pega el doble”, explicó.
El resultado es visible en los centros comerciales de ciudades como Posadas, donde la actividad muestra signos de retracción. “Se ven locales vacíos. Eso antes no pasaba en esta magnitud”, indicó.
En ese contexto, la expectativa de recuperación aparece lejana. Incluso las herramientas que el gobierno nacional promueve, como el impulso al crédito, generan dudas. “Están apostando a que una parte de la población, la que tiene ingresos formales más altos, consuma a través del crédito. Pero eso es un porcentaje chico. No alcanza para reactivar la economía”, analizó.
El problema de fondo, insiste, es la falta de demanda. “Las PyMEs invierten cuando hay consumo. Si no vendés, no vas a comprar máquinas ni contratar gente. Es lógico”, afirmó.
Esa falta de horizonte también impacta en las decisiones empresariales. Algunas empresas recortan personal, otras reducen estructura, y muchas directamente bajan la persiana. “Hay gente que tiene más espalda para aguantar y otra que no. No es uniforme. Pero el proceso de achique está en marcha”, señaló.
Halty también cuestionó la falta de flexibilidad en la política económica. “Si el gobierno decide seguir con este esquema sin hacer ajustes finos, sin mirar lo que está pasando en la economía real, va a ser difícil que esto se revierta”, advirtió.
En ese sentido, planteó la necesidad de medidas concretas para sostener a las PyMEs, como alivio en tarifas, mejora del poder adquisitivo y políticas de incentivo al consumo. “No se trata de romper el equilibrio fiscal, pero sí de redistribuir mejor el esfuerzo”, sostuvo.
La advertencia final apunta al impacto social del proceso en curso. “Cada PyME que cierra no es solo una empresa. Es empleo, es actividad, es vida económica que se pierde”, remarcó.
Y en ese escenario, la ecuación vuelve al punto de partida: costos que suben, ventas que caen y un consumo que no reacciona.
“Si el salario no se recupera, no hay salida. Porque el problema no es solo la inflación. El problema es que la gente no tiene plata para consumir”, concluyó.
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